Todo esto, también, al amparo de la última ley andaluza para la ordenación del suelo y el urbanismo, la Lista, que es más flexible en ciertas modificaciones, además de permitir agilizar ciertos trámites. En Urbanismo defienden que no todos los suelos rústicos deben estar protegidos per se y que algunos pueden no cumplir los requisitos e incorporarse a las pastillas edificables.
No es la única de las soluciones que buscan en el nuevo planeamiento de Málaga, también están mirando a las alturas. Entienden que el futuro pasa por una mayor densificación de la ciudad incrementando el número de plantas a construir en los nuevos edificios, lo que permitirá no sólo que vivan más personas en un menor espacio, sino dejar el resto de la huella a otros equipamientos o zonas verdes. También mejora la eficiencia de los transportes públicos. La idea es aumentar la edificabilidad de las parcelas.
El Plan General no sólo dibuja las zonas donde es posible construir, así como nuevas bolsas de suelo, o las zonas verdes. También debe dotar de equipamientos los distintos barrios, tanto los nuevos como los ya existentes y estudiar y señalar las soluciones de movilidad que estos necesiten. Del Plan de 1983 nació, por ejemplo, Teatinos o el ensanche de La Térmica; y en el de 2011 se dibujó Distrito Z o la zona de expansión en Puerto de la Torre donde ahora se mira para construir nuevas viviendas. Pero también las carreteras o viales que estos necesitan.
En la providencia con la que se inició el proceso; firmada por el gerente, José María Morente; se señalan distintas líneas estratégicas que buscan para la ciudad. El primero de ellos “la adecuada integración de la ciudad de Málaga en su marco metropolitano y territorial“, en este sentido, llama a apostar por el modelo de “ciudad compacta, priorizando la intervención en la ciudad existente frente a nuevos desarrollos”, para fomentar una movilidad sostenible. Esto puede verse reflejado en una apuesta por la construcción en altura, de manera que se puedan dar más usos y cabida a más personas con el mismo uso de suelo. Además, Morente aboga por ajustarse a “criterios de simplicidad y flexibilidad”.
En cuanto a los suelos, afirma que en el documento resultante se establecerán estrategias que garanticen obtener parcelas para usos culturales e innovación tecnológica. Además, se centra en la vivienda asequible “con especial atención a los jóvenes y a otros segmentos de población con dificultad de acceso a la vivienda, posibilitando los usos turísticos sin detrimento del parque residencial”.
En este sentido hay que recordar que el anterior Plan General ya limita los pisos turísticos, si bien no fue hasta el último decreto de la Junta al respecto, en febrero del 2024, cuando el Ayuntamiento impulsó su primera limitación. Ahora mismo, se encuentran en una moratoria de 3 años, prorrogables, por la que no se acepta ni una licencia nueva en la ciudad para este uso. Después, eso sí, de más de medio centenar de barrios saturados según los criterios municipales. El alcalde ha señalado en distintas ocasiones que el nuevo planeamiento pondrá coto a los pisos turísticos. La apuesta municipal para por incentivar los hoteles de cuatro y cinco estrellas, en busca de un visitante de calidad.
Otro de los puntos relevantes del nuevo PGOM será su adaptación a la LISTA, la ley andaluza de ordenación del suelo, y su reglamento general. Esta busca una mayor simplificación de los contenidos y la agilización de los trámites, ambas muy demandadas por promotores y constructores y arquitectos, que denuncian los largos procesos actuales y la dificultad de poner remedio a los problemas de la ciudad con estos tiempos.