La cifra de 4,6 millones es la que maneja hoy el Consistorio se actualizará cuando la obra esté lista para arrancar. El inicio queda supeditado a que antes se completen los trámites administrativos.
Tres metros por carril
El diseño parte de la calzada, que tendrá dos carriles (uno por sentido) de aproximadamente tres metros cada uno. Son más anchos que los actuales, que no llegan a esa medida y obligan a los autobuses a esperarse cuando coinciden dos de frente, y son precisamente las dimensiones de estos vehículos, según se justificaron los vecinos, las que marcan el ancho. La propuesta inicial era incluso mayor, de 3,25 metros por carril, y se rebajó a tres a petición de la plataforma, que advertía de que con esa cifra las aceras se quedarían prácticamente como están. “Lo que nos presentan es una calle donde los autobuses son los que mandan”, apunta Márquez.
La opción de dejar un único carril está descartada desde que el área de Movilidad la consideró inviable en 2022, de acuerdo con la plataforma, por el peso que tiene esta calle en la red de la EMT. Los vecinos plantearon al alcalde una fórmula intermedia, la de reservar uno de los carriles al transporte público y a los residentes, y la respuesta fue que habría que estudiarlo, del mismo modo que en el encuentro se habló de restricciones al tráfico sin llegar a concretar cuáles.
Uno de los problemas diarios con el que conviven los vecinos y los transeúntes de la calle es la proximidad con la que pasan los autobuses a la acera. Eso conlleva que, dia sí y día también, los retrovisores de los autobuses se conviertan en un peligro para todo el viandante que camine por la acera impar de la vía. “Una vez tuve que socorrer a una señora que se cayo de boca al darle un retrovisor por la espalda”, asegura ‘Coco’ Jurado.
Por otro lado, el proyecto, tal y como se ha presentado, no incluye medidas específicas contra la contaminación acústica ni la ambiental, según la plataforma, en una calle que seguirá abierta al tráfico de paso en los dos sentidos. La única referencia al ruido que recibieron los vecinos fue el uso de un asfalto fonoabsorbente, un firme que amortigua el sonido de la rodadura y que el Ayuntamiento ya está utilizando en otras obras de la ciudad.
El espacio que ganan los carriles sale de los aparcamientos, puesto que desaparecen todas las plazas que hoy hay en la calle, con la única excepción de las reservadas a personas con movilidad reducida, y la carga y descarga se traslada a las calles adyacentes. El Ayuntamiento propuso situar una de esas zonas en el lateral sur del Jardín de los Monos, pero la plataforma lo rechazó por la cercanía de la entrada del colegio de los Maristas y porque suponía deshacer parte de lo que ya se había arreglado en esa plaza. La alternativa en la que se trabaja es el lateral del centro de salud, en la entrada de la calle Altozano, donde ahora hay plazas para movilidad reducida que pasarían a la puerta del propio centro.
De cinco a siete pasos de peatones
Para quien va a pie, el cambio más visible estará en los cruces, ya que la calle pasará de cinco a siete pasos de peatones en sus cerca de 500 metros. Uno de los actuales, el que queda a la altura de la puerta por la que entran los alumnos de los Maristas, se desplaza algo más arriba para situarlo frente al lado sur del Jardín de los Monos, en la confluencia con Lagunillas. Además se instalará un semáforo nuevo en el cruce con las calles Picacho y Coto de Doñana, una petición que en el barrio se repite desde hace casi tres décadas y que responde a un problema fácil de ver sobre el terreno: hay tramos largos sin ningún paso en los que la gente termina cruzando por donde puede.
Queda por decidir cómo serán esos pasos, porque la plataforma ha pedido que sean elevados, de modo que el peatón cruce al mismo nivel de la acera, mientras que la EMT, según los vecinos, prefiere una calzada plana y sin resaltos. La petición vecinal incluye que la velocidad en toda la calle se limite a 20 kilómetros por hora, con medidas de control y sanciones para quien la supere, y tampoco está aclarado todavía si acera y calzada quedarán a la misma cota.
El pavimento de la acera en toda la calle será el mismo que el que coincide en la acera que conecta con la Plaza de Maria Guerrero, unos adoquines que, aseguran los vecinos, es menos propenso a los resbalones ya que su ligera inclinación hacia dentro hacen que el paso sea más seguro.
En el extremo superior, la obra llega aproximadamente hasta el número 1 de la calle Ferrándiz, y los vecinos han pedido que, ya que se interviene, se ensanche la acera junto a la iglesia de San Lázaro. En esa curva coinciden una escalera, una rampa y un paso de peatones en muy poco espacio, mientras la calzada conserva una franja de asfalto que solo ocupa una mediana pintada. Es una de las reclamaciones antiguas del barrio que ahora se han incorporado al debate sobre el proyecto, sin que conste todavía si se aceptará.
Naranjos garantizados en una acera y en duda en la otra
Las dos aceras no parten de la misma situación: la de los pares, la del lado este, es más recta, pierde los aparcamientos y conserva sus naranjos, algo que el Ayuntamiento ha asegurado a los vecinos. La de los impares, a la izquierda según se sube desde la plaza de la Merced, tiene retranqueos que hacen que su anchura cambie de un tramo a otro y es la que más dudas genera.
La plataforma afirma que todavía no dispone de las medidas definitivas de cada acera y cuestiona la que figura en la infografía del proyecto, que atribuye 4,40 metros de anchura a la del lado este. Sus cuentas parten de esa cifra: si se le suman los seis metros de los dos carriles y la acera contraria, el resultado ronda los 13 metros, una anchura que, sostienen, la calle Victoria no alcanza de pared a pared en ningún tramo.
En la recreación que se mostró en la reunión hay más naranjos que ahora en el conjunto de la calle, pero desaparecen los de la acera de los impares entre el inicio de la vía y la calle Agua, mientras que desde ahí hasta el Jardín de los Monos el dibujo los mantiene en los dos lados. La explicación que han recibido los vecinos tiene que ver con la accesibilidad, ya que entre la fachada y el tronco debe quedar un paso libre de 1,80 metros y en ese primer tramo las cuentas no salen, de ahí que el Consistorio haya planteado trasladar esos árboles a la acera de enfrente. La plataforma, que cuenta doce naranjos en ese lado, pide lo contrario: que se repongan los que se han ido perdiendo con las obras en las fachadas y que se planten más aprovechando los retranqueos, porque los considera “balizas de protección para el peatón” frente a los retrovisores de autobuses y camiones.
Farolas en las fachadas
Con el alumbrado ocurre algo parecido, porque el Ayuntamiento quiere retirar las farolas de la acera para liberar espacio y llevar los puntos de luz a las fachadas de los edificios, lo que obliga a contar con cada comunidad de propietarios. La plataforma ha dejado claro que esa negociación no le corresponde y que el Consistorio tendrá que dirigirse directamente a ellas. Los vecinos han sugerido estudiar una iluminación en altura, como la que ya existe en las cornisas de la plaza de la Merced, aunque advierten de que cualquier elemento que cruce la calle debe colocarse a un mínimo de 6,25 metros de altura para no estorbar el paso de los tronos y eso deja la luz a la altura de las primeras plantas.
El proyecto concreta también los materiales, empezando por el acerado, que se resolverá con losa de pequeño formato, el mismo modelo que ya se ha colocado en el entorno y que, según los vecinos, resbala menos por tener más juntas. La idea es dar continuidad a todo el eje que va de la plaza de la Merced al santuario de la Victoria.
La bóveda del arroyo del Calvario
Buena parte de la obra no se verá. Bajo la calzada discurre una bóveda de saneamiento que la plataforma sitúa entre finales del siglo XVIII y principios del XIX y que canaliza el antiguo arroyo del Calvario. Ahí van a parar, según se ha explicado a los vecinos, tanto las aguas fecales como las pluviales, y la calle ha tenido que cortarse en varias ocasiones por socavones y reparaciones. En una de ellas, cuando se abrió un boquete en el pavimento y se introdujeron cámaras, relatan, se comprobó que la galería estaba llena de tierra.
El Ayuntamiento tiene prevista esta parte, de acuerdo con la plataforma, aunque no ha detallado si la bóveda se reforzará, se sustituirá o desaparecerá, entre otras cosas porque todavía no se sabe con exactitud qué aparecerá cuando se abra la calle. Los vecinos dan por hecho que la reforma tendrá que separar las dos redes y esperan a que el proyecto definitivo lo concrete, porque lo único que se les ha transmitido hasta ahora es la intención de dejar la calle en perfectas condiciones, también por debajo.
Tampoco está resuelto qué pasará con los contenedores de basura y reciclaje, de los que no se sabe cuántos habrá, dónde se colocarán ni si serán soterrados. La plataforma recuerda que las bocacalles son demasiado estrechas para acogerlos y que el que estaba en la calle Picacho ya tuvo que trasladarse a la propia calle Victoria.
Una semana de exposición pública
El documento que se enseñó en septiembre no es el definitivo, puesto que el Ayuntamiento tiene que estudiar las aportaciones vecinales e incorporar las que acepte antes de cerrar el proyecto, y solo entonces se mostrará a la ciudad. La plataforma pidió que estuviera expuesto durante una semana en el Patio de Banderas del Ayuntamiento, antes de que empiecen las obras, pero esa ubicación quedó descartada por razones de agenda, según se comunicó a los vecinos, y la exposición se hará en las dependencias de la Gerencia Municipal de Urbanismo. Antes se les habían ofrecido varios espacios dentro del barrio, que rechazaron porque querían un lugar al que acudiera gente de toda Málaga. “Esto es un proyecto de ciudad”, defiende Márquez.
La reforma llega con respaldo político previo, ya que el pleno municipal apoyó por unanimidad en septiembre de 2025 la petición de un plan integral para la calle, recuerda la plataforma, y la Corporación ha vuelto a pronunciarse este septiembre para que el proyecto se exponga al público una vez incorporados los cambios.
La calle Victoria toma así el relevo de Lagunillas, ya renovada, en la puesta al día de este entorno. Los vecinos entienden que el paso siguiente debería ser el Compás de la Victoria, para completar el recorrido hasta el santuario, aunque sobre eso no hay por ahora ningún compromiso.