Sevilla: Sevilla blinda sus monumentos singulares en la vía pública

Sevilla: Sevilla blinda sus monumentos singulares en la vía pública

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  • Urbanismo destina 280.000 euros para el mantenimiento preventivo y correctivo de iconos como la Muralla de la Macarena, el Templete de la Cruz del Campo o la Cisterna romana de la Plaza de la Pescadería

 

El Ayuntamiento de Sevilla, a través de la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente, ha trazado la hoja de ruta para la protección de sus tesoros históricos más expuestos. Con la aprobación del nuevo pliego de prescripciones técnicas para el periodo 2026-2028, la ciudad garantiza una inversión de 280.000 euros (IVA incluido) destinada exclusivamente a la conservación, mantenimiento y custodia de aquellos bienes del patrimonio histórico inmueble que se encuentran vinculados directamente a la vía pública o a espacios libres.

Este contrato, que da continuidad a la gestión iniciada en 2019 y se apoya en el Plan Director del Patrimonio Histórico Inmueble Municipal aprobado en 2022, busca dar respuesta a la “carencia de medios técnicos y humanos adecuados” que sufrían inicialmente ciertos monumentos de la capital. La estrategia no sólo se limita a la reparación de daños, sino que establece un sistema de mantenimiento preventivo y correctivo para evitar que las patologías menores se conviertan en daños irreversibles.

Un inventario de la historia sevillana

El alcance del contrato es ambicioso y abarca una lista exhaustiva de monumentos que definen el paisaje urbano de Sevilla. Entre los bienes que recibirán atención especializada se encuentran:

  • La muralla de la Macarena, el Arco y los restos de la cerca islámica en los Jardines del Valle, Murillo y el Callejón del Agua.
  • Restos de la muralla de la Casa de la Moneda y las estructuras de los jardines de la Buhaira.
  • Hitos monumentales como el Templete de la Cruz del Campo, el Arco del Postigo del Aceite y el Postigo del Carbón.
  • Vestigios romanos de incalculable valor, como las Columnas de la calle Mármolesla cisterna de la Plaza de la Pescadería y la calzada de la Avenida de Roma.
  • Elementos singulares como los Caños de Carmona (en sus tramos de La Florida, Luis Montoto y Los Pajaritos), los Molinos del Guadaíra y la Cabeza del Rey Don Pedro.

En concreto, el listado completo de bienes a intervenir lo forman:

  • Restos de la muralla Almohade de la Casa de la Moneda.
  • Estructuras y cerramientos históricos de los jardines de la Buhaira.
  • Templete de la Cruz del Campo.
  • Murallas y Arco de la Macarena.
  • Murallas en Jardines del Valle.
  • Murallas de los Jardines de Murillo.
  • Murallas del Callejón del Agua.
  • Muralla de la Casa de la Moneda.
  • Muralla en Puerta Real y restos de la calle Goles.
  • Arcos del Postigo del Aceite y placa conmemorativa.
  • Postigo del Carbón.
  • Columnas romanas de la calle Mármoles.
  • Humilladero de San Onofre.
  • Arquillo de la O y Callejón de la Inquisición.
  • Cabeza del Rey Don Pedro. Casa núm. 9 en la citada calle.
  • Caños de Carmona. Tramos: La Florida, Luis Montoto, Pajaritos.
  • Molinos del Guadaira: Teatinos, Torre Blanca, Aljudea.
  • Cisterna romana de la Plaza de la Pescadería.
  • Calzada romana de la Avenida de Roma.
  • Antiguos edificios ferroviarios de San Bernardo.

 

Esta ampliación del catálogo de bienes responde a la necesidad de atender inmuebles que, aunque no forman parte de edificios administrativos, requieren una tutela constante debido a su “sobreexposición a la intemperie” y a los riesgos derivados de la contaminación atmosférica o ataques biológicos.

Guerra al vandalismo y al paso del tiempo

Uno de los pilares fundamentales de esta iniciativa es la lucha contra los actos vandálicos y el uso indebido del patrimonio. El contrato especifica trabajos de limpieza mecánica y química, con especial énfasis en la eliminación de grafitis y la retirada de restos orgánicos como excrementos.

Sin embargo, la labor técnica va mucho más allá de la limpieza superficial. Los especialistas deberán realizar tareas de alta complejidad, tales como:

  • Consolidaciones estructurales: Sellado de fisuras, cosido de fragmentos con varillas de fibra de vidrio e inyecciones con resinas o morteros epoxídicos.
  • Tratamientos protectores: Aplicación de biocidas, herbicidas e hidrofugantes para proteger la piedra y el ladrillo de la humedad.
  • Mantenimiento artesanal: Reposición de revestimientos con morteros de cal, enjabelgado y mantenimiento de cerrajería artística y carpinterías de fundición.
  • Intervenciones arqueológicas: En caso de que elementos o fragmentos corran peligro de desprendimiento, estos serán desmontados y clasificados bajo metodología arqueológica para su custodia en almacenes municipales.

Un equipo de élite y respuesta 24 horas

La Gerencia de Urbanismo ha impuesto requisitos estrictos de solvencia técnica para asegurar que la empresa adjudicataria esté a la altura del desafío. El equipo mínimo deberá contar con un Jefe de Obra (Arquitecto), un Jefe de Restauración (Conservador-Restaurador de Bienes Culturales) y un Encargado de Obras, todos ellos con más de cinco años de experiencia y trayectoria acreditada en intervenciones sobre Bienes de Interés Cultural (BIC).

La operatividad es otro factor crítico. La empresa deberá garantizar una capacidad de respuesta inmediata ante situaciones de peligro o urgencia, manteniendo un servicio de comunicación disponible las 24 horas del día, los 365 días del año. En casos de emergencia, las actuaciones deberán iniciarse en un plazo inferior a las 48 horas tras la comunicación directa del responsable del contrato.

El presupuesto base de licitación se divide en tres anualidades para asegurar la cobertura durante todo el periodo contractual:

  • 2026: 120.000 euros.
  • 2027: 140.000 euros.
  • 2028: 20.000 euros.

Este montante cubre no sólo los materiales y la mano de obra, sino también la realización de analíticas para diagnóstico y fotogrametría necesaria para generar ortofotos y planimetría digital de los monumentos. La Gerencia de Urbanismo se reserva el derecho de supervisar cada paso, exigiendo informes mensuales de inspección y una memoria final detallada con un “mapeo de daños” de cada intervención.

Con este contrato, Sevilla no sólo busca restaurar, sino prevenir. El objetivo final, tal como detalla el pliego, es “devolver al monumento sus valores estéticos, artísticos y patrimoniales”. En una ciudad donde el pasado convive con el presente en cada esquina, este plan de mantenimiento se erige como el escudo necesario para que el legado de siglos siga formando parte del futuro de los sevillanos.

  • Diario de Sevilla
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#LaConstrucciónEsParteDeLaSolución

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