- Los últimos trabajos que se acometieron finalizaron en junio de 2019
Las obras de rehabilitación de la sede de la Subdelegación del Gobierno en Huelva, ubicada en la céntrica Gran Vía, llevan paralizadas siete años y no hay fecha para que se vuelvan a retomar, mientras tanto permanece instalada de alquiler en un inmueble de la calle Berdigón, donde se encuentra desde que se iniciaron las obras en 2017.
La reforma de la sede de la Subdelegación en la Gran Vía, uno de los edificios emblemáticos de la capital onubense, comenzó en el verano de 2017 y nueve años después sigue sin terminarse. La actuación, que tenía un plazo de ejecución de un año, debía haberse concluido en 2018. La reforma del inmueble, con la que se pretendía recuperar la fisonomía original de esta construcción de finales de la década de los cuarenta del siglo pasado, se inició a finales de septiembre de 2017, pero el contrato de reparación de la estructura y reforma de las plantas semisótano y baja, y actuaciones puntuales en planta primera, segunda, tercera y cubierta fue, según la Subdelegación, objeto de rescisión “ante el abandono” de las obras por la empresa adjudicataria, que sólo había ejecutado un 27,54% de las mismas. Fue necesario acometer una actuación para garantizar la estabilidad, estanqueidad y seguridad del edificio por el procedimiento de emergencia.
Los trabajos de emergencia empezaron en octubre de 2018 y se terminaron unos meses después, en junio de 2019. Posteriormente, la Sociedad Mercantil Estatal de Gestión Inmobiliaria de Patrimonio (Segipsa) procedió a la redacción del proyecto de reparto, ubicación y distribución de los espacios interiores de la edificación. Se trata de mejorar la funcionalidad de las instalaciones, redistribuyendo la superficie con la que se cuenta en la edificación con objeto de delimitar espacialmente sus servicios y configurar las distintas dependencias. Con esta intervención se terminaría de adecuar el inmueble, ya que la rehabilitación de la fachada exterior de la edificación está totalmente finalizada, según indicaron desde la institución.
Dentro de la actuación que está pendiente acometer en el interior de las instalaciones se contempla la eliminación de las viviendas oficiales para la adaptación de estos espacios para uso administrativo, con la finalidad de reagrupar en el edificio diversas sedes administrativas de la Subdelegación del Gobierno, optimizando así los recursos públicos. Estaba previsto que Tragsa ejecutara, una vez concluido la redacción del proyecto, los trabajos de la que sería la última fase de rehabilitación de la edificación. Se completarían así las obras de rehabilitación de la edificación consistentes en solventar los deterioros del forjado de la planta baja y de los pilares integrados en los arcos de los soportales de la Gran Vía, la restauración integral de la fachada, la reforma de las distintas plantas de la edificación y la mejora de la accesibilidad. De momento no hay fecha para la reanudación de las obras de rehabilitación del emblemático edificio, que seguirá cerrado sine die. Temporalmente, la Subdelegación del Gobierno permanece instalada en la céntrica calle Berdigón, y ya lleva allí nueve años.
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