- La Diputación buscará fondos europeos para transformar el Castillo en un museo con sala de exposiciones y un centro de interpretación sobre la vida del Marqués
Después de 500 años en manos privadas, la Diputación compró en julio del año pasado el Castillo de La Calahorra, un espacio histórico con vocación de convertirse en un espacio de referencia patrimonial de la provincia. El gesto de que esa fortaleza pasase a ser de los granadinos fue el primer empujón emocional pero después, quedaba abrirlo, darle uso y realzarlo, algo que querían hacer con agilidad.
Cuenta Francis Rodríguez, el presidente provincial, que si hubiesen esperado a tener en las manos un plan director (documento que guía la recuperación de espacios), subvenciones estatales o europeas y grandes obras que licitar, el Castillo hubiese pasado años en hibernación.
En el verano del año pasado, cuando la Diputación compró este inmueble por 6,5 millones de euros a la familia Arteaga, se encontraron «un Castillo en bruto». Lo primero, entonces, fue limpiarlo, darle luz, habilitar aseos portátiles (ya que no hay saneamiento) y ponerlo decente para darle un primer uso.
En septiembre del año pasado se logró abrir al público. Tres días, viernes, sábado y domingo, con visitas guiadas que están teniendo éxito. Cuenta Francis Rodríguez que tal es así que ahora se pondrán dos días más de tour por el Castillo. Además, habrá algunas visitas teatralizadas y una lanzadera para los que no se vean con opciones de subir a la fortaleza que está en un cerro a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, a la que actualmente se accede por un camino en coche sinuoso o por unas extensas escaleras, desde el pueblo.
«Tenemos que ir abriendo espacios y dándole uso, no podemos esperar a esa gran rehabilitación», aporta Francis Rodríguez, que expone que, sin embargo, el objetivo final será muy ambicioso. La idea del presidente de la Diputación es que el Castillo de La Calahorra se convierta en el segundo monumento de la provincia, por detrás de la Alhambra. Para eso, la idea es dotarlo de contenido y recuperar cada uno de sus espacios.
La propuesta pasa por recuperar todos los espacios. Ahora, la visita está limitada al patio -que necesita también una gran reforma- y algunas estancias en la planta baja. La planta alta tiene el acceso restringido así como las cuatro torres, espectaculares, unos miradores únicos del Geoparque, que todavía no reúnen las condiciones de seguridad ni de restauración necesarias para darles uso.
El castillo en sí es una joya pero necesita echarle mucho dinero. Todo tiene un valor histórico alto como la escalera de tipo claustral y cada estancia permite recuperar el relato de sus moradores así como transformarse en un continente cultural capaz de albergar actos de primer nivel, como se hará próximamente, ya que se ha convertido ya en una extensión del Festival de Música y Danza de Granada.
Para esto hay que seguir unos pasos. Primero, tras esa limpieza profunda y esa habilitación de la visita en términos más básicos, llegará la recuperación de dos salas de la planta baja. Una será un espacio más institucional para reuniones y otra, una sala de exposiciones.
La Diputación ya ha liberado fondos con tal fin. La actuación contempla una inversión de 191.440, de los que el grueso se destinará a la ejecución de las obras de rehabilitación de dos salas situadas en la planta baja del inmueble, y otros 18.000 euros a la elaboración de un programa básico de musealización que permita reforzar el conocimiento y la difusión del monumento. Con ello, la Diputación pretende favorecer su conservación y consolidar su potencial como espacio cultural y turístico de referencia.
Buscar fondos europeos
Mientras que se reforman y se abren estas salas, se avanzará en conseguir fondos europeos para realizar la gran rehabilitación, que se encargue de toda la extensión del castillo. Para eso es necesario redactar el plan director, algo que ya se lleva a cabo, y cuantificar cuántos millones se necesitan para recuperar todos esos espacios, algunos, totalmente deteriorados sin mantenimiento alguno a lo largo de las décadas.
«Por sí mismo y con el contenido que queremos darle, podrá convertirse en el segundo espacio patrimonial de la provincia», expresa Francis Rodríguez. Entre las ideas iniciales está el convertir la sala de exposiciones en un espacio de muestras temporales en la que se recojan desde fotografías antiguas de la propia historia del castillo hasta unas proyecciones sobre las apariciones de la fortaleza en el cine, ya que son numerosas las veces que ha servido de escenario.
El presidente de la Diputación también plantea un centro de interpretación para conocer la propia historia del Marqués del Cenete, en las dependencias auténticas de este. Solo adecentar y consolidar el patio cuesta un millón de euros. Esta actuación está recogido en un proyecto que se ejecutará de manera inminente. El resto tendrá que ir poco a poco mientras se disfruta del castillo, con las visitas y los actos culturales que acoja entre sus muros.
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