Estas obras van a ser costeadas por la parroquia y por las cofradías afectadas por tener sus capillas en esa nave lateral de Santa Cruz. Es decir, por Sanidad, por Perdón y por Santo Entierro. De hecho, en el proyecto planteado la corporación de la Madrugada había aprovechado para eliminar el escalón de acceso a la capilla.
Los trabajos que suspendió el Ayuntamiento obtuvieron la licencia de obras final pocos días después del cierre de Santa Cruz, habiéndose decidido que se ejecuten tal y como estaba previsto. Algo que ya es patente desde el exterior por detalles como el andamiaje que cubre la pared objeto del proyecto, que además ha sido ya picada para eliminar el revestimiento exterior y proceder a su posterior restauración; y por las líneas de vida habilitadas en las cubiertas para permitir el tránsito de los obreros, así como los elementos verticales para la retirada de escombros y restos.
No obstante, estas obras que están en plena ejecución no guardan relación con el problema que motivó el cierre de la Catedral Vieja a principios de año. Conviene recordar que la decisión se adoptó, primero por el párroco (Rafael Fernández Aguilar) y luego por el Obispado, debido a las numerosas filtraciones que se produjeron a raíz de las cuantiosas lluvias que caracterizaron el otoño y el invierno pasados. Una vez cerrada la iglesia, trasladadas las cinco cofradías que allí radican a otros templos de la ciudad y retirados también del interior todos los bienes muebles (imágenes, cuadros, bancos y demás elementos), la incertidumbre es el estado de ánimo que reina entre los parroquianos de Santa Cruz ante la ausencia de noticias respecto a la posible solución que permita reabrir la iglesia o ante las gestiones que se estén realizando en este objetivo. De hecho, este periódico ha intentado en varias ocasiones obtener información del Obispado sobre la situación de la Catedral Vieja, sin haber obtenido respuesta.
Por tanto, se desconocen los planes de Hospital de Mujeres respecto a Santa Cruz, más allá de la afirmación realizada en enero de que estaba dispuesto “a emplear generosamente los recursos económicos a su alcance” para reabrir la iglesia. Y es que se entiende que no será fácil dar una solución a las filtraciones provocadas tras las obras realizadas en las cubiertas. Primero por dirimir si el problema se debe a la ejecución de la obra finalizada en 2023 y está cubierto por algún tipo de garantía o seguro, o si es ajeno a la obra que se hizo; y segundo por definir si la solución técnica requiere de un presupuesto abultado o si hay alguna otra intervención posible que rebajara considerablemente la partida económica necesaria (algo esto último en lo que estaban trabajando los técnicos).
Lo que sí se conoce es que el Obispado ha presentado otro proyecto para Santa Cruz a la convocatoria del 2% cultural del Ministerio de Transportes para la restauración de las cubiertas que estaban pendientes de intervenir, sobre las bóvedas de las capillas del lado de la Epístola y Sala Capitular, dependencias superiores y construcciones anexas, así como una intervención integral en las fachadas; dejando para otro proyecto específico la intervención integral que necesita el Torreón del Sagrario para ser rehabilitado.