Málaga: Málaga tira electricidad mientras se la deniegan a proyectos que lo solicitan

Málaga: Málaga tira electricidad mientras se la deniegan a proyectos que lo solicitan

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  • La falta de infraestructura por la tardía planificación y ejecución hace que haya que verter un 10% de la energía producida a diario y hay viviendas o industrias esperándola

 

Proyectos y viviendas parados e industrias que van a otras regiones a la vez que Málaga tira entre un 8 y un 10% de la energía que genera a diario. Con picos mucho más altos. Esta energía no se puede aprovechar por la falta de infraestructura, derivada de una falta de planificación y la poca ejecución de la que sí estaba contemplada, han señalado expertos en el Foro Infraestructura Eléctrica de Málaga: Desafíos, retos y oportunidades de crecimiento para el futuro, organizado por Málaga Hoy en colaboración con el Ayuntamiento y la Diputación de Málaga en el hotel Áurea Palacio de la Tinta este martes. El pico de lo que se vierte llega al 60% en algunas subestaciones.

De parte de la distribuidora, Emilio Jiménez, director de e-distribución, filial de redes de Endesa en el Sur, ha indicada que, pese a todo, Málaga no es la provincia que peor situación tiene. “Las redes se le olvidaron a todo el mundo, la generación es importante, pero las redes lo son más, tenemos generación que no somos capaces de aprovechar”. Afirmando que la velocidad a la que se ha planificado la red “no se ha sabido adaptar a cómo ha crecido el interés para conectarse a la red”. Tanto que hace un lustro las solicitudes eran 10 veces más pequeñas que las que se hicieron el año pasado en la provincia. “Eso unido a que las redes estaban un poco olvidadas es lo que nos ha llevado a este punto. Ahora tenemos que correr”, ha resumido.

Por eso, ahora que el Estado ha anunciando una nueva planificación, que debe desbloquearse, “necesitamos que se apruebe cuanto antes” y para la nueva subestación de Málaga Centro, “hemos pedido tres unidades de transformación, no sé cuántas aparecerán”. Por comparar, las dos subestaciones que se esperan en la Costa del Sol nacen con una unidad, que poco a poco se va ampliando. Y ha pedido agilización en los trámites para “rearrancar el proceso”.

“La idea de Endesa es poder invertir al máximo que se nos permite ahora”, ha dicho después de que el Gobierno haya levantado el veto de gasto máximo, “el reto será ser capaces de que ninguno se vea afectado” por las obras.

Félix Romero, presidente de la Mancomunidad de municipios de la Costa del Sol, ha puesto de relevancia que uno de cada tres malagueños viven entre Manilva y Torremolinos. A esto se suma una población flotante con picos de “un millón de habitantes”. Las proyecciones es que sean ciudadanos de pleno derecho esa misma cifra de habitantes de aquí a 2050, un crecimiento que requiere de “planificación para que pueda haber energía”.

El caso de Benahavís, una subestación planificada para 2011 y sin uso aún porque faltan dos postes para conectarla, el ejemplo que no se debe seguir. El asunto está pendiente de una resolución del TSJA. Un caso similar, aunque sin judicializar, es el de Ventilla, en Mijas. Romero ha tendido la mano a “ayudar en lo posible para que la planificación sea real” y no se demore.

Por parte de la Confederación de Emresarios de Málaga (CEM), ha acudado su secretaria general, Natalia Sánchez, que ha señaldo que “hace ya mucho tiempo que garantizar el suministro está en los documentos de demandas empresariales” por ser un factor estratégico y ha recordado que en Andalucía hay 52 industrias intensivas en lo que a consumo eléctrico se refiere. Ha pedido coordinación entre los agentes públicos y privados y ha subrayado la importancia de ser autónomos en materia de energía en un contexto sociopolítico que ya ha demostrado que ser dependiente te deja a merced del mercado. “Es una cuestión crítica, por eso tenemos mucho interés”, ha señalado, a la vez que ha enumerado muchos de los proyectos pendientes, desde centros de datos a hidrógeno verde.

Uno de los principales actores en la producción de electricidad, sin duda, es la energía renovable. Más en una provincia como Málaga. Alfonso Vargas, presidente de la Asociación de Energías Renovables de Andalucía (Clanser), ha destacado que en Málaga si bien se han “hecho los deberes” en lo que a energía eólica y solar se refiere sobre todo. Eso sí, la situación prácticamente no ha cambiado en un año y medio en la provincia.

Las dificultades de Malaga para producir energía a gran escala son fundamentalmente físicas. La costa está colmadtada de viviendas y el interior es muy escarpado, lo que dificulta las instalaciones. En la provincia, eso sí, hay más de 3.000 instalaciones de autoconsumo. De cara a la próxima década “debemos hablar de planificar de cara a la demanda, sobre todo por los centros de datos”.

También ha señalado que, de haberse hecho “bien desde el principio” las renovables podían haber influido mucho más en una buena red mallada en la provincia: “Si se hubieran conectado en doble sentido, junto al distribuidor [Endesa] y el transportista [Red Eléctrica], tendríamos kilómetros de red y transformadores que ahora podríamos estar usando”, señalando las infraestructuras para aportar energía a subestaciones en grandes bolsas de renovables. Además, hubiesen ayudado en el interior de la provincia.

Manuel Larrasa, comisionado para la Electrificación de Andalucía, ha señalado que el Gobierno aún no ha desentaponado su parte, “hay trámite burocrático aún por hacer para que la planificación sea efectiva”. También que desde la Junta se ha puesto toda la carne en el asador, “hemos dado el 100% de las autorizaciones pendientes, no se había hecho nunca en ninguna comunidad autónoma, Red Eléctrica ha visto que somos fiables”. Ahora, hay que correr con las redes, “vamos muy bien con la generación, pero las redes no las tenemos”, señalando que los trámites deben “ser sencillos, al final se eterniza”. Tanto que se tardan de 7 a 10 años en hacer una línea de 20 kilómetros.

“Hemos hecho simplificaciones administrativas, pero habrá que hacer muchas más para llegar a lo que necesita Málaga, que está colapsada”, reconode Larrasa, que no sólo es que la población este creciendo, también lo hacen las demandas. Como ejemplo, ha puesto el centro de datos de Cártama, “que ha pedido 165 MW, la refinería de Hueva consume 80. Un centro de datos son muchas miles de viviendas”.

Félix Romero también ha propuesto colaborar para usar las infraestructuras hidráulicas en generación de agua. Pero también en la edificación de la Costa del Sol. Ha tendido la mano a usar las canalizaciones de la gran tubería de la Costa del Sol (con una inversión de 350 millones financiada por el BEI) para la red eléctrica también. “Podemos hacer un minifundio eléctrico usando los techos de los edificios para la energía solar y la hidráulica cuando no haya sol. Tenemos corazones, pero no las arterias para que no se desangre”, ha dicho haciendo una metáfora con la generación de energía y la red para distribuirla.

La energía nuclear, una posibilidad para garantizar la estabilidad de Málaga

Y en todo este marémagnum eléctrico, la posibilidad de que la energía nuclear se instale en Málaga, donde no hay ningún reactor ahora mismo ni funcionando, ni planificado. El operador de reactor y supervisor nuclear Alfredo García Fernández defiende que la energía nuclear debe formar parte de la solución para garantizar un suministro estable ante el avance de la electrificación, los nuevos proyectos tecnológicos y la creciente demanda energética. En un contexto en el que los centros de datos y otros equipamientos con mucha demanda de capacidad podrían ser autosuficientes con pequeños reactores modulares.

Estas infraestructuras, de menor tamaño que un reactor convencional, tienen distintas ventajas como que se “pueden fabricar por módulos, se trasladan hasta el punto y luego se ensamblan en el luger” a diferencia de los reactores comunes que ahora operan en España, “que son artesanales”. El cambio de modelo contribuye a reducir costes, pero también a garantizar una estabilidad energética y no depender del sol o el viento en una “de las energías más limpias y más seguras”, que existen ahora mismo. Para respaldar esta afirmación señaló distintos datos, como que no ha habido ninguna muerte relacionada con la siniestralidad laboral en su producción. También, un informe de la ONU que la destaca como una de las más limpias, codéandose con la solar o la hidráulica.

García Fernández, apunta que el “futuro será eléctrico sí o sí”, señalando que la mayoría de los países de Europa (a excepción de España) están revirtiendo las políticas de eliminar la nuclear de sus mixes eléctricos y recordando el error de Alemania (reconocido por su propio canciller) de depender del gas ruso, ahora en máximos. Ahora la nuclear, ya aporta el 20% de la energía consumida y un 27% de la Unión Europea.

Además, con las tecnologías ya disponibles es posible producir electricidad con los desechos actuales (hasta ahora sólo se usa un 5% del uranio, por lo que sería posible ‘rescatar’ las 19 partes que hasta ahora se desechaban. Pero también hay una tecnología para utilizar un nuevo componente, el torio, del que hay cuatro veces más que uranio en el mundo. Así, las reservas de los elementos necesarios para la fisión nuclear no peligrarían.

También rechaza que los accidentes de Chernóbil y Fukushima puedan utilizarse indistintamente para cuestionar la seguridad de la tecnología nuclear actual. En el caso de Chernóbil, considera que las características del reactor y las circunstancias del accidente lo convierten en un caso muy diferente a las centrales modernas. Fukushima, por su parte, provocó una profunda revisión y refuerzo de los sistemas de seguridad nuclear.

Los residuos constituyen otro de los argumentos habituales contra esta fuente de energía. García Fernández admite que deben gestionarse durante largos periodos, pero recuerda que la industria nuclear se hace cargo de ellos y sostiene que las nuevas tecnologías permitirán aprovechar parte de los materiales considerados residuos como combustible.

Para García Fernández, la discusión energética de los próximos años deberá abordar conjuntamente generación, redes y estabilidad del suministro. Y en esa combinación, sostiene, la energía nuclear puede desempeñar un papel clave para que Málaga pueda afrontar su crecimiento sin que la falta de capacidad eléctrica se convierta en un freno.

  • Málaga Hoy
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