Almería: ADIF derriba el muro de doce años de parálisis ferroviaria en los túneles de Las Herrerías

Almería: ADIF derriba el muro de doce años de parálisis ferroviaria en los túneles de Las Herrerías

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  • El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias destapia las grandes bocas de la infraestructura subterránea en Sierra Cabrera para iniciar el tendido de las vías de alta velocidad del Corredor Mediterráneo

 

El paisaje del Levante Almeriense ha sido testigo de un vuelco histórico que marca un punto de inflexión definitivo en las aspiraciones de conectividad ferroviaria de la provincia de Almería. El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias, ADIF, ha procedido a retirar los grandes tabiques de hormigón y ladrillo que bloqueaban los accesos a los túneles de la Alta Velocidad a la altura de la pedanía de Las Herrerías, en el término municipal de Sorbas. Esta espectacular maniobra técnica supone el fin de una anomalía que se prolongaba ya durante doce largos años, cuando las bocas de este tramo clave de la plataforma fueron selladas por completo ante la congelación de los planes inversores estatales bajo gobierno del popular Mariano Rajoy, enterrando de forma provisional las expectativas de desarrollo de toda la sociedad almeriense.

Con el derribo de estos simbólicos muros de contención, los operarios y la maquinaria pesada han vuelto a tomar posiciones en el entorno de Sierra Cabrera, preparándose para acometer las labores de superestructura que transformarán la infraestructura de hormigón en una línea ferroviaria plenamente operativa. El objetivo inmediato de los trabajos se centra en la extensión y el tendido de las vías con ancho internacional por las que circularán en un futuro cercano los trenes veloces de pasajeros y mercancías. Esta reactivación desatasca uno de los puntos orográficamente más complejos, costosos y emblemáticos de todo el trazado del Corredor Mediterráneo a su paso por Andalucía Oriental.

Para calibrar la trascendencia de este despertar de la obra pública, es necesario realizar un ejercicio de memoria y remontarse a finales de marzo del año 2014, el momento exacto en el que el Gobierno central decidió clausurar temporalmente estas infraestructuras. Por aquel entonces, el Ministerio de Fomento -bajo mando de la popular Ana Pastor- decretó el tapiado de las bocas de los túneles, entre ellos el imponente túnel del Barranco de los Gafarillos, alegando la necesidad de proteger la plataforma recién recepcionada frente al deterioro ambiental, el vandalismo y el abandono en un momento de parálisis de la construcción del AVE. Esta drástica medida de conservación técnica despertó una agria polémica política y social en Almería, donde colectivos empresariales y ciudadanos interpretaron el sellado como la confirmación oficial de que el proyecto del tren rápido hacia Murcia quedaba metido en un cajón de duración indefinida.

«Se lo recordé hace unos días a un senador del PP de Almería. Ellos pararon las obras y tapiaron los túneles, nosotros demolemos esos muros en Sorbas. Y ya estamos poniendo las vías en buena parte de este trazado clave para el Corredor Mediterráneo», indicaba hace pocas horas el ministro de Transportes, Óscar Puente, en un mensaje en redes sociales.

Hasta aquel fatídico parón de 2014, la pequeña pedanía sorbeña de Las Herrerías, que apenas contaba con poco más de cuarenta habitantes censados en sus calles, se había transformado por derecho propio en la auténtica capital almeriense de la Alta Velocidad. El pequeño núcleo rural se convirtió en el centro neurálgico de operaciones de la unión temporal de empresas que se adjudicó la construcción del tramo más difícil de la línea debido a las complejidades del terreno. Bajo las entrañas de Sierra Cabrera, las constructoras levantaron dos gigantescos tubos paralelos diseñados para albergar una vía por sentido, horadando la montaña a lo largo de siete kilómetros y medio de trayecto rectilíneo subterráneo que constituyeron en su día el túnel de doble boca más largo de toda Andalucía.

La construcción de esta colosal obra de ingeniería civil llegó a suponer un hito tecnológico sin parangón en la provincia de Almería. El 9 de julio del año 2010, con Las Herrerías convertida en un hervidero de técnicos, ingenieros y obreros, las autoridades estatales accionaban de forma solemne la tuneladora Alcazaba. Este coloso mecánico de 1.500 toneladas de peso, diez metros de diámetro y más de doscientos metros de longitud longitudinal trabajó sin descanso devorando la roca de la sierra y recubriendo las paredes con dovelas de hormigón armado. Sin embargo, tras concluir la excavación de la plataforma y completarse una inversión millonaria en los veintiocho kilómetros que separan Vera de Los Arejos, la colosal máquina emigró hacia otros destinos, dejando tras de sí una infraestructura fantasma que terminó siendo tapiada.

Durante más de una década, las bocas cerradas de Sorbas se convirtieron en el monumento más visible del aislamiento ferroviario que padece Almería, simbolizando la parálisis de una provincia que demandaba conexiones dignas para dar salida a su pujante producción hortofrutícola y potenciar su sector turístico. El debate sobre el trazado y la financiación de la línea Almería-Murcia encalló en acusaciones cruzadas entre las distintas formaciones políticas, mientras los túneles permanecían en la más absoluta oscuridad y el silencio se apoderaba de las instalaciones del Levante.

La actual retirada de los tabiques de ladrillo en Las Herrerías limpia de forma definitiva el horizonte y devuelve la luz a unas galerías subterráneas que han esperado doce años para cumplir la función para la que fueron diseñadas en un momento en el que las obras, reactivadas en 2018, van a un ritmo sin limitación. Los equipos técnicos de ADIF evalúan ahora el estado de conservación del interior de los túneles tras su prolongado aislamiento para proceder a la instalación de los sistemas de electrificación, la señalización de última generación, las medidas de seguridad interna y el montaje de las vías. Esta fase resulta indispensable para enlazar de forma definitiva los tramos de la provincia y dar continuidad a una red ferroviaria de altas prestaciones que integrará a Almería en la malla de transportes transeuropea.

Los municipios del Levante Almeriense y la capital ven ahora más cerca el fin de su histórico aislamiento ferroviario, confiando en que el ritmo de los trabajos de instalación de las vías no sufran las interrupciones de hace doce años y que los trenes de alta velocidad dejen de ser un proyecto largamente anhelado para convertirse en una realidad cotidiana para Almería.

  • Diario de Almería
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#LaConstrucciónEsParteDeLaSolución

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