La actuación se conoce en un contexto de creciente preocupación ciudadana después de que en los últimos días se hayan difundido en redes sociales numerosas imágenes en las que se aprecian daños visibles en algunas vigas del viaducto y desplazamientos en elementos de la estructura. Las publicaciones reclaman una revisión exhaustiva del puente, aunque por ahora no consta ninguna valoración técnica oficial hecha pública por la Administración competente.
El puente del Acceso Norte, también conocido como puente del Navío o de Almanzor, fue abierto al tráfico en 1999 y conecta el muelle Juan Carlos I con la antigua N-340, a la altura de la playa de la Concha. Su construcción permitió sacar del casco urbano el intenso tráfico de camiones contenedores, que hoy vuelan sobre las aguas de la Bahía de Algeciras rumbo a la Autovía del Mediterráneo (A-7).
Desde el punto de vista técnico, un ingeniero consultado por este periódico apunta, a modo de hipótesis, a que los daños visibles podrían estar relacionados con la degradación progresiva del hormigón en un entorno marino, donde la humedad y la salinidad favorecen la corrosión de las armaduras de acero si no se cumplen de forma estricta los recubrimientos mínimos. Según esta interpretación, la corrosión del acero interior podría haber deteriorado el hormigón y afectado a las uniones entre los pilares y el tablero del puente, que se han desplazado de forma significativa.
Este mismo especialista advierte de que estos desplazamientos apreciables en la estructura serían el aspecto más delicado, ya que podrían estar vinculados a situaciones de sobrecarga, aunque insiste en que solo una inspección técnica oficial puede confirmarlo. El vano principal del puente, con 125 metros de luz, se ejecutó mediante dovelas de hormigón pretensado hormigonadas in situ, una solución constructiva compleja y habitual en grandes viaductos.
El Acceso Norte soporta a diario un elevado volumen de tráfico pesado, especialmente en sentido salida, y registra de forma habitual problemas de saturación en las horas punta. Su mejor conexión directa con la A-7 y la A-381 lo ha convertido en la vía preferente frente al Acceso Sur, al evitar el paso por el núcleo urbano de Algeciras, lo que incrementa las cargas que soporta la infraestructura.
El puente forma parte del proyecto del Acceso Norte impulsado tras un convenio entre la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento en 1991 y ejecutado por la Dirección General de Carreteras a partir de 1994. En su inauguración, en febrero de 1999, el entonces director general de Carreteras, Juan Lazcano, lo definió como “una obra de última generación”, que permitiría desviar del centro de la ciudad el tráfico de mercancías y los flujos de la Operación Paso del Estrecho.
Veintisiete años después, el viaducto vuelve a situarse bajo el foco. La adjudicación de estas obras de reparación —ya puede verse una caseta de obra de la empresa Freyssinet en la playa de La Concha— confirma la necesidad de actuar sobre una infraestructura clave para la ciudad y el puerto, aunque sigue pendiente que el ministerio concrete públicamente el estado real del puente y el alcance exacto de la intervención anunciada.