- La renovación de la LAV Madrid-Barcelona y obras en Cercanías de Madrid, Valencia y Cataluña, entre las actuaciones clave
- Los trenes de mercancías de afrontan cierres de meses en tramos estratégicos como Despeñaperros o el Mediterráneo
Adif se prepara para un 2026 marcado por la acumulación de obras de gran envergadura en toda la red ferroviaria española, un escenario que se suma a varios años de intervenciones intensivas y que volverá a tensionar la operación tanto de trenes de pasajeros como de mercancías. Aunque será el año con menor restricciones de capacidad de los últimos ejercicios (162 frente a 165 en 2025, 210 en 2024 y 254 en 2023), varias de las actuaciones previstas destacan por su complejidad y por los periodos prolongados de corte que implicarán.
Entre las intervenciones más relevantes se encuentra el avance de la autopista ferroviaria Algeciras-Zaragoza, con continuidad hacia Barcelona y la frontera francesa, destinada a trasladar buena parte del tráfico de contenedores que llega al puerto de Algeciras directamente en tren, con los camiones embarcados sobre la plataforma ferroviaria. Esta infraestructura se considera estratégica para mejorar la competitividad del transporte ferroviario de mercancías en España y reducir la dependencia del transporte por carretera.
Sin embargo, la ejecución de sus obras, combinada con otros trabajos pendientes en corredores críticos, generará un impacto muy significativo en la circulación de trenes de carga durante todo el año. La sucesión de cortes y la complejidad de las actuaciones dificultan la consecución del objetivo de alcanzar el 10% de cuota modal de ferrocarril en mercancías para 2030, fijado por las autoridades europeas y nacionales.
Para compensar parte de los efectos, el Gobierno ha acordado un sistema de subvenciones destinado a cubrir los déficits de explotación provocados por los rodeos obligados. Por ejemplo, los trenes procedentes de Andalucía, que hoy cruzan Despeñaperros rumbo a Madrid, tendrán que desviarse por Extremadura por las obras en ese corredor; mientras que algunos servicios que operan por el Corredor Mediterráneo deberán transitar por Teruel y Zaragoza ante el corte del tramo Castellón-Tarragona. La medida busca mantener la viabilidad de los servicios de mercancías pese a las restricciones.
La alta velocidad se renueva
En alta velocidad, el año comenzará con la fase final de la renovación de la LAV Madrid-Sevilla, que se ha prolongado durante tres años y ha afectado a los tiempos de viaje y a la operativa de las compañías. Esta línea, que conecta la capital con Andalucía en menos de tres horas, ha visto reducida su capacidad en tramos críticos durante los últimos ejercicios, pero la conclusión de las obras permitirá recuperar la normalidad en los horarios y reforzar la fiabilidad.
También se espera que hacia finales de año comience la renovación de la Madrid-Barcelona, la línea más utilizada de la red española, con más de 8 millones de pasajeros anuales. Estas actuaciones incluirán varias intervenciones complejas, como la limitación de velocidad a 80 km/h en el viaducto de Río Blanco (km 156,5), que obligará a circular en vía única durante seis fines de semana, y la sustitución de las traviesas por la aerotraviesa en el tramo Atocha–Calatayud, que se prolongará durante tres años.
En Barcelona, las obras en la estación de La Sagrera continuarán durante todo 2026, dejando fuera de servicio la vía 2 y provocando incrementos de hasta 10 minutos en los trayectos entre Barcelona y Girona. En Madrid continuarán los trabajos del bypass sur que permitirán conectar las LAV de Barcelona y Valencia, lo que ya ha incrementado los tiempos de viaje. Además, en Sevilla Santa Justa, la cabecera sur se cortará durante tres semanas en agosto, transformando la estación en un fondo de saco sin conexión directa hacia Cádiz, lo que exigirá ajustes operativos importantes para los trenes rumbo a la ‘tacita de plata’.
En el eje Madrid–Asturias, la remodelación de la estación de Valladolid Campo Grande arrancará con cortes aún por definir, mientras que en el túnel de Guadarrama se sustituirá el carril de la vía 2, reduciendo la velocidad máxima a 80 km/h entre mayo y agosto. Entre León y La Robla comenzará el cambio de ancho de vía de ibérico a estándar UIC, lo que implicará cortes totales de hasta tres días y restricciones alternas en las dos vías. Esta intervención es clave para que los trenes hacia Asturias circulen en ancho estándar sin necesidad de cambiar de ejes en León, un requisito imprescindible para la integración operativa con la LAV.
Despeñaperros y el Corredor Mediterráneo, en obras
El tráfico de mercancías concentrará la mayor parte de los impactos de 2026. La vía convencional Madrid–Barcelona permanecerá cortada entre Guadalajara y Santa María de Huerta, como pronto, hasta marzo. En la conexión Madrid-Andalucía se iniciará la adecuación de gálibos en 13 túneles del tramo Venta de Cárdenas–Los Cansinos, en Despeñaperros, con un corte total de ocho meses y medio. En paralelo, se repararán puentes metálicos en Venta de Cárdenas–Vilches y se intervendrá en terraplenes entre Espeluy y Villanueva de la Reina. Y en el tramo Bobadilla–Algeciras se efectuarán cortes escalonados: hasta 15 días entre Ronda y Campillos para adecuar gálibos y renovar vía; tres meses entre Ronda y Algeciras; diez meses en Almargen por estabilización de ladera; y 20 días entre Campillos y Almargen en el tercer trimestre.
En el norte, el acceso ferroviario al puerto de Ferrol permanecerá cerrado todo el año, mientras que en Galicia el tramo Redondela–Arcade estará interrumpido ocho meses y Redondela–Vigo Guixar durante un mes. En Bilbao, el acceso al puerto se cerrará diez días en agosto. Y la línea Zaragoza–Teruel–Sagunto continuará fuera de servicio hasta febrero por la renovación de desvíos y la adaptación de gálibos.
En el Corredor Mediterráneo, avanzan las obras entre Castellón y Tarragona: el cambio de ancho a UIC en el tramo Castellón–La Boella implicará un corte total de seis meses a partir de octubre. En Alicante, los cortes totales para implantar el tercer carril se retrasarán hasta que la LAV Valencia–Alicante esté operativa, aunque se producirán restricciones nocturnas que afectarán al tránsito de mercancías durante 2026 y 2027.
En Cataluña habrá cierres prolongados en los túneles de Ascó y Capçanes entre abril y junio, cortes puntuales entre Fabara y Nonaspe y en el tramo Pradell–Reus en el último trimestre. El acceso ferroviario de mercancías a la fábrica de Seat en Martorell quedará interrumpido varios fines de semana del primer trimestre. En Andalucía, continuarán las obras de integración del ferrocarril en Almería, con corte total al menos hasta el 30 de junio y traslado de viajeros en autobús, y en la línea Málaga–Bobadilla se prevé un corte de nueve meses a finales de 2026 para actuar sobre los túneles del tramo Gobantes–El Chorro. En la Sevilla–Huelva habrá un cierre de nueve días para ampliar vías en Salteras, y en Soria se cortará la vía dos semanas para reformar el viaducto del Golmayo hacia finales de año.
Afecciones en Cercanías Madrid, Valencia y Cataluña
La red de Cercanías afronta un año de fuertes restricciones en varias comunidades. En Galicia, la línea Ortigueira–Ribadeo se interrumpirá durante una semana y cuatro fines de semana adicionales. En Asturias, la renovación de los túneles de Villabona obligará a circular en vía única durante más de nueve meses, con cortes puntuales en ancho métrico entre Carancos e Infiesto. En Cantabria, la estación de Santander permanecerá parcialmente cerrada más de un mes y el tramo Astillero–Orejo se cortará entre enero y febrero. Yen San Sebastián, el tramo Hernani–San Sebastián–Pasajes estará cerrado ocho semanas en verano para instalar el tercer carril hasta Irún.
En Madrid, la implantación del esquema de vías 4-4-2 en Atocha implicará cortes en Semana Santa, el puente de mayo y verano, mientras que la renovación de los desvíos hacia el túnel de Recoletos obligará a cerrarlo 40 días en verano, desviando los trenes al túnel de Sol. En la línea Madrid–Segovia, se cortará durante tres meses y medio el tramo El Espinar–Tablada para renovar un túnel.
Valencia será otro de los núcleos más afectados: la capacidad entre València Nord y Fuente de San Luis estará limitada por operar en vía única; la C-1 hacia Gandía sufrirá cortes de hasta ocho horas entre semana y diez los fines de semana; la C-3 entre Utiel y Buñol seguirá totalmente cerrada; y la C-6 permanecerá cortada entre Xàtiva y Alcoi durante todo el año.
En Cataluña se generalizan los cierres prolongados: seis meses entre La Molina y Planoles en la R-3; 16 meses entre Parets y La Garriga para duplicación de vía; interrupciones puntuales en Figueres–Portbou para instalar el sistema BAB; tres semanas en Salomó–Sant Vicenç de Calders por renovación del viaducto de Roda de Barà; primeros cortes entre Montcada i Reixac y Sant Andreu por el soterramiento de la R-2; y nueve días sin servicio hacia Badalona por una intervención urgente en La Sagrera.
Pese a la magnitud de las intervenciones y a los efectos operativos que generan, estas obras son esenciales para modernizar una red que soporta cada vez más circulaciones y garantizar que los servicios de pasajeros y mercancías puedan seguir mejorando en fiabilidad y capacidad en los próximos años. La renovación de infraestructura crítica, la adaptación de gálibos, la sustitución de carriles y la integración de nuevas tecnologías son actuaciones que, aunque afecten temporalmente a la operativa, permitirán mantener la competitividad del ferrocarril en el largo plazo.
- El Economista

