La principal novedad para los hogares no es una subida general de las tarifas. En el ejemplo incluido en la documentación, una vivienda con contador de 15 milímetros, tres habitantes y un consumo mensual de diez metros cúbicos pagaría por el abastecimiento 16,33 euros en 2027, frente a los 16,28 euros de 2026. Son cinco céntimos más al mes, unos 60 céntimos al año.
La diferencia se explica por el canon local de mejora, que pasa de 2,47 a 2,52 euros. Las cuotas fija y variable del abastecimiento se mantienen sin cambios, con un importe conjunto de 13,81 euros en ese supuesto. El incremento total del recibo de abastecimiento es del 0,3%.
Hay una precisión importante: el ejemplo del expediente recoge únicamente el abastecimiento, no el conjunto de los conceptos que aparecen en una factura completa, incluidos el saneamiento, el vertido y la depuración. Por tanto, no permite calcular por sí solo cuánto variará el recibo final de cada hogar. El importe dependerá también del consumo y de las condiciones particulares de cada suministro.
La compañía mantiene además el sistema de bonificaciones sociales destinado a los usuarios con dificultades económicas, que contempla un consumo mínimo vital de agua para quienes no pueden afrontar el coste del servicio.
Casi 93 millones de euros por ejecutar
El principal reto de Emasesa está en las inversiones. El plan para el periodo 2024-2027 asciende a unos 173,7 millones. A agosto de 2026 se habían ejecutado aproximadamente 80,9 millones, mientras que quedaban pendientes otros 92,8 millones. La previsión es completar esas actuaciones a lo largo de 2028, más allá del horizonte inicial del programa.
El grueso de las inversiones se destina a las redes municipales, las conexiones y los contadores, además de a la renovación y mejora de infraestructuras. El plan incluye también actuaciones para garantizar el servicio, trabajos relacionados con la sequía y proyectos de digitalización. Son obras que afectan a la capacidad de abastecimiento, al mantenimiento de las instalaciones y a la respuesta de la empresa ante incidencias.
El presupuesto recoge para 2027 una inversión de 36,9 millones financiada por la propia Emasesa, mientras que otra de las tablas del expediente cifra en unos 41 millones la inversión total prevista para ese año. Son magnitudes distintas dentro de la documentación y no deben confundirse. La compañía también mantiene en estudio nuevas actuaciones para el siguiente ciclo inversor.
La deuda gana peso para sostener las obras
La ejecución del programa dependerá en buena medida de la financiación. Emasesa dispone de una autorización de endeudamiento de hasta 85 millones para el periodo que llega a 2028. Según el expediente, a la fecha de elaboración se habían dispuesto 25 millones. La financiación bancaria, junto con los ingresos de las tarifas y las ayudas previstas, permitirá afrontar las inversiones pendientes.
En términos generales, la empresa calcula que alrededor de la mitad del plan se financiará mediante deuda. Esto supone que el esfuerzo inversor no se sostendrá exclusivamente con los ingresos ordinarios de la compañía. La operación permitirá adelantar o mantener obras necesarias, pero también incrementa el peso de los gastos financieros: el presupuesto prevé un aumento de los intereses y otros costes asociados a la financiación en 2027.
La evolución de las cuentas también refleja mayores gastos de explotación. Emasesa calcula que el coste del abastecimiento subirá de 113,5 millones de euros en 2026 a 115,1 millones en 2027, mientras que el saneamiento pasará de unos 105,1 a 105,9 millones. La empresa atribuye el escenario de gasto a la recuperación de niveles de mantenimiento y reparación que se habían reducido durante los años de sequía y al encarecimiento de los recursos necesarios para prestar el servicio.
El presupuesto también prevé una recuperación moderada del consumo de agua, después del repunte registrado en 2026 tras la sequía. La compañía estima que el volumen de abastecimiento crecerá alrededor de un 1,5% en 2027, aunque espera que después se estabilice.