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Sevilla: El Ayuntamiento de Sevilla destina 22 millones a Santa Clara sin concretar su uso final

  • El gobierno municipal confía en culminar la rehabilitación de esta joya patrimonial antes de 2031

 

La recuperación del convento de Santa Clara –una de las grandes joyas del patrimonio hispalense– avanza entre inversiones millonarias y una incógnita que sigue sin despejarse: qué uso tendrá el conjunto cuando terminen las obras. El Ayuntamiento de Sevilla cifra en aproximadamente 22 millones de euros la inversión que se destinará a la rehabilitación del antiguo convento. Un proceso que arrastra dos décadas de obras y que el alcalde, José Luis Sanz, confía en culminar antes de 2031. Sin embargo, el destino de los espacios que aún quedan por recuperar no está definido. Durante la visita a las obras que se celebró ayer por la mañana, el primer edil no fue capaz de dar una explicación concreta sobre el fin del inmueble. “Está llamado a ser uno de los grandes referentes culturales de la ciudad”, expresó el regidor. Sin embargo, el uso concreto de las zonas pendientes de rehabilitación continúa sin estar decidido.

Por lo pronto, las intervenciones que se están acometiendo permitirán restaurar la histórica Puerta Reglar, recuperar patios y dependencias monásticas y habilitar nuevos espacios expositivos. El proyecto prevé habilitar una tienda, una cafetería, espacios para el control de acceso y una sala de exposiciones, además de recuperar distintas dependencias para uso expositivo. El gobierno municipal también plantea consolidar Santa Clara como un “gran contenedor cultural” del Casco Antiguo bajo la gestión del Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla (ICAS). Pero estos elementos no permiten conocer todavía qué función tendrá cada uno de los espacios que se incorporen al conjunto a medida que avance la rehabilitación ni cómo se articulará su actividad.

La distinción es importante en un inmueble de casi 9.700 metros cuadrados, cuya recuperación se ha organizado por fases y se prolonga desde 2002. La restauración de las estructuras históricas y la apertura de nuevas dependencias constituyen una parte del proceso; definir qué contenidos ocuparán esas dependencias y cómo funcionarán es otra. Sanz no detalló durante la visita un programa definitivo para las zonas pendientes, aunque defendió que la recuperación del monasterio “no va a parar” hasta completarse.

El alcalde confía en que la rehabilitación pueda terminar antes de 2031. Su previsión es que el conjunto quede recuperado durante el próximo mandato municipal, entre 2027 y 2031, si vuelve a obtener la confianza de los sevillanos.

Sanz defendió que el gobierno municipal mantiene su apuesta por devolver a la ciudad edificios históricos y espacios emblemáticos y enmarcó Santa Clara en una política de recuperación patrimonial que incluye otras actuaciones en inmuebles como San Hermenegildo, el Palacio del Pumarejo, el Teatro Lope de Vega o el monasterio de San Jerónimo.

El regidor también comparó el esfuerzo inversor actual con el de los gobiernos anteriores. Según sus cifras, entre 2002 y julio de 2023 se han destinado ocho millones de euros a la rehabilitación de Santa Clara, de los que “360.000 euros” corresponderían a los ocho años de “gobierno socialista”. El alcalde hizo especial hincapié en que la inversión prevista para 2026 supera por sí sola el gasto acumulado durante más de dos décadas, aunque las cantidades corresponden a periodos y actuaciones diferentes.

Las cinco fases

Más allá de las inversiones, las obras están sacando a la luz nuevos datos sobre la compleja historia del convento. El arquitecto Pablo Millán, director de la intervención, explicó que los trabajos se encuentran en una fase de “análisis de las preexistencias”, con “estudios paramentales y arqueológicos destinados a documentar las distintas etapas constructivas”.

Actualmente se están ejecutando dos proyectos, correspondientes a los ámbitos 1 y 3, con una inversión conjunta de 8,5 millones de euros. El ámbito 1 se centra en el compás de entrada y las edificaciones colindantes, con un presupuesto superior a 3,3 millones. El ámbito 3 comprende la Puerta Reglar y las dependencias de la vida monástica, con más de 5,1 millones de inversión. Las obras de este último comenzaron el pasado junio y tienen un plazo estimado de ejecución de 18 meses. Una vez concluidas, podrán iniciarse las actuaciones del ámbito 1.

La recuperación de la Puerta Reglar es una de las intervenciones más significativas. Este acceso histórico permitía a las religiosas entrar en la clausura y pasará a convertirse en la nueva entrada al Espacio Santa Clara. La actuación rehabilitará también la portada del siglo XVII y mejorará el compás, con vegetación, iluminación ornamental y recuperación de la fuente central. En las edificaciones colindantes se habilitarán dependencias para el control de acceso, una tienda, una cafetería y una sala de exposiciones.

A estos trabajos se suma la licitación de la rehabilitación de la sala Profundis y sus viviendas anexas, con un presupuesto de 3,9 millones de euros y un plazo previsto de ejecución de 18 meses. Esta intervención permitirá restaurar otra parte del conjunto y adaptar antiguas dependencias a usos expositivos. Se trata de una actuación incluida en el plan de recuperación, que va incorporando espacios a medida que avanzan las distintas fases.

El programa municipal se articula en cinco fases. La primera comprende la restauración de la portada barroca, la recuperación del compás y la rehabilitación de las edificaciones colindantes para uso expositivo. La segunda se centra en la sala Profundis y en antiguas dependencias del monasterio, así como en la adaptación de las viviendas anexas. Las fases tercera y cuarta abarcan la consolidación de la Puerta Reglar, las dependencias de la vida monástica y la recuperación de patios y espacios libres. La quinta prevé intervenir en cubiertas y salas, restaurar las antiguas cocinas, recuperar el patio y la huerta y construir un núcleo de comunicación.

Este desglose permite identificar parte de los usos previstos, pero no equivale a una definición completa del futuro del recinto. El programa incluye espacios expositivos y servicios para visitantes, mientras que otras dependencias se recuperan sin que el alcalde haya detallado qué actividad concreta tendrán una vez restauradas. La previsión de que el conjunto funcione como contenedor cultural bajo la gestión del ICAS tampoco aclara por sí sola qué colecciones, actividades o programación ocuparán cada zona.

Un claustro desmontado y una noria de época almohade

“Estamos ante una de las arquitecturas más singulares cuando hablamos de arquitectura conventual”, señaló Millán, que ha destacado la convivencia de las estructuras del monasterio con restos de época islámica y de periodos anteriores. Las religiosas que ocuparon Santa Clara se instalaron sobre infraestructuras preexistentes, cuya integración constituye ahora uno de los principales retos de la rehabilitación.

Uno de los elementos más destacados es un claustro que fue completamente desmontado. La intervención arqueológica está permitiendo localizar y documentar sus piezas para estudiar su posible recomposición. “Estamos hablando de que el monasterio encerraba un claustro completamente desmontado”, manifestó el arquitecto. El objetivo es realizar una anastilosis, un procedimiento arqueológico que permite reconstruir una estructura a partir de sus elementos originales una vez identificada la posición que ocupaba cada uno.

Los trabajos también han sacado a la luz infraestructuras hidráulicas vinculadas a una noria almohade. Para Millán, el interés no reside únicamente en la antigüedad de este sistema, sino en que convivió con la vida conventual durante siglos. “Las religiosas han convivido con toda la infraestructura heredada de épocas anteriores”, apostilló.

Las actuaciones actuales se concentran en ámbitos de uso interno, entre ellos las zonas de lavado, lavandería y huertas, además de espacios vinculados al claustro de novicias. El arquitecto ha insistido en que estas dependencias son fundamentales para comprender el funcionamiento cotidiano del monasterio.

Además, la intervención está permitiendo documentar la calidad artística de un conjunto en el que conviven elementos de distintas épocas. Millán destacó la importancia de las piezas mudéjares, barrocas y cerámicas, así como la presencia de distintas fases pictóricas que los técnicos deberán conservar e integrar en el proyecto.

El objetivo de los técnicos es que la rehabilitación permita comprender cómo fue evolucionando el edificio a lo largo de los siglos. “No se trata de hacer un edificio nuevo, sino de poder hacer una lectura completa de qué fue el monasterio, cómo se vivía en él”, defendió Millán.