La armada española de la construcción se juega decenas de miles de millones en EEUU en sus dos grandes apuestas del año
Acciona, ACS, FCC, Ferrovial y Sacyr se preparan para el asalto final en la lucha en Estados Unidos por las dos mayores autopistas de peaje dinámico del año: la I-24 Sudeste de Tennessee y la I-285 Este de Georgia. Se trata de dos contratos que generarán para los vencedores carteras valoradas en varias decenas de miles de millones de euros. Oportunidades así salen con cuentagotas y el interés por incorporar proyectos de colaboración público-privada de esta magnitud es máximo. Los consorcios que superaron las cribas iniciales están citados para trasladar sus ofertas este mes de julio (el día 14 el proyecto de Tennessee y el 23 el de Georgia) y en estos días están perfilando todos los números para intentar acertar con la propuesta ganadora.
Los consorcios seleccionados para la puja final en los dos concursos en liza garantizan, en ambos casos, una victoria española, puesto que en todos ellos participa al menos uno de los grupos nacionales. En la fase definitiva, Acciona, ACS, Ferrovial y Sacyr concurren en las dos licitaciones a través de alianzas idénticas -salvo las ingenierías-, mientras que FCC compite en la de la I-24.
El Departamento de Transportes de Tennessee escogió cuatro consorcios para trasladar sus ofertas el próximo 14 de julio para el concurso de la I-24, cuya inversión para las obras se estima en más de 2.500 millones de euros.
Mientras, el Departamento de Transportes de Georgia restringió a tres alianzas la puja decisiva por el proyecto de la I-285 Este, con una inversión que se calcula por encima de los 3.000 millones de euros, pero en etapas posteriores las inversiones podrían llegar a los 10.000 millones. Quedó fuera de la batalla decisiva la asociación encabezada por la francesa Vinci.
Acciona, ACS y Meridiam replican la asociación que ya les llevó al éxito hace dos años en la pugna por la autopista SR-400 de Georgia, el último gran proceso de managed lanes en Estados Unidos y cuya inversión supera los 4.000 millones. Los dos grupos españoles participan tanto para el contrato de obras con sus constructoras como para la financiación y explotación de la vía con sus concesionarias. El grupo presidido de Florentino Pérez lo hace a través de FlatironDragados e Iridium, respectivamente. Para la I-24 cuentan con la ingeniería estadounidense Parsons Transportation y para la I-285 Este con la neerlandesa Arcadis.
Ferrovial, por su parte, ha unido fuerzas con el fondo Star America, propiedad del francés Tikehau, y con la operadora de autopistas australiana Transurban. Su socio de ingeniería para ambos proyectos es la estadounidense Aecom. El grupo de origen español concurre con Cintra, su concesionaria de autopistas, como sponsor, y con sus filiales Ferrovial Construcción y Webber para las obras.
Ferrovial, con una presencia consolidada en Estados Unidos con seis autopistas bajo gestión (la LBJ, la NTE y la NTE 35 W, en Texas, la I-77, en Carolina del Norte, y la I-66 en Virginia), afronta los concursos de managed lanes con una exigencia máxima para ampliar su cartera en el país norteamericano, foco de casi todos los esfuerzos de inversión del grupo, que desde el año pasado cotiza en Wall Street. Sobre todo después de quedarse cerca de la victoria en la lucha por la SR-400 y antes, en 2021, por la de la conexión de la I-495 e I-270 en Maryland (este proceso fue finalmente anulado).
Mientras, Sacyr se ha aliado con la australiana Plenary y la israelí Shikun & Binui. Esta última y la española se encargarían de la construcción y las tres firmas de la operación. Como ingenierías participan la estadounidense Michael Baker International para la I-24 y la canadiense WSP para la I-285. En Tennessee, el consorcio cuenta asimismo con la empresa austriaca especializada en sistemas de transporte inteligente Kapsch TrafficCom, y en Georgia con las consultoras californianas T.Y. Lin International y Neology. Para la financiación de ambos proyectos Sacyr y Shikun & Binui se acompañan del fondo de pensiones canadiense CDPQ (Caisse de dépôt et placement du Québec), accionista de control de Plenary.
La compañía que lideran Manuel Manrique, como presidente, y Pedro Sigüenza, como consejero delegado, ganó junto con Acciona y Plenary su primera concesión de carreteras en Estados Unidos en 2023, la I-10 de Luisiana.
El cuarto consorcio, que pelea únicamente por el contrato de Tennessee, es el formado por la italiana ASTM (Itinera), FCC y el fondo británico InfraRed Capital Partners. El grupo que preside Esther Alcocer Koplowitz y dirige, como consejero delegado, Pablo Colio concurre para el contrato de construcción junto con la estadounidense Halmar y con su concesionaria para la gestión de la vía. Para la ingeniería de proyecto cuentan con la canadiense Stantec y suman, además, a Sinelec USA, la filial especializada en cobro de peajes de ASTM. La compañía española controlada por el mexicano Carlos Slim ya ha participado en obras de infraestructuras de transporte en Estados Unidos, pero por ahora no ha conseguido entrar en ningún proyecto concesional.
El proyecto de la I-24 Southeast Choice Lanes implica la ampliación y mejora del tramo de la autopista entre Nashville, capital de Tennessee, y Murfreesboro. La longitud de este trazado supera los 30 kilómetros. La iniciativa contempla la concesión durante cerca de 50 años de la gestión de la parte del corredor que será objeto de reformas. En concreto, el contrato recoge la construcción en el citado tramo de nuevos carriles de elección (choice lanes), que utilizan la tarificación para gestionar de forma proactiva la demanda y proporcionar fiabilidad en el tiempo de viaje en un corredor que presenta un elevado nivel de tráfico.
Por su parte, el proyecto de mejora de la I-285 East Expresslanes, que actúa como circunvalación de Atlanta, recoge la mejora de la infraestructura con la adición de carriles de peaje dinámico en un tramo de unos 20 kilómetros de longitud para descongestionar el tráfico y su operación durante 50 años. Es una las autopistas interestatales más utilizadas del país, y su tramo norte sufre de un serio problema de congestión provocado por los más de 240.000 vehículos que hacen uso de sus calzadas.
Otras oportunidades
Además de la I-285 Este y la I-24 Sudeste, los grupos españoles tienen en el punto de mira otros proyectos de ‘managed lanes’ en Estados Unidos. La I-77 Sur de Carolina del Norte se vislumbraba hasta hace unas semanas como la siguiente. Las empresas ya estaban calificadas y preveían presentar ofertas a la vuelta del verano, pero el proceso ha sufrido un imprevisto que amenaza con frustrar su desarrollo. En mayo, el Ayuntamiento de Charlotte y la Organización de Planificación Territorial de la Región de Charlotte (CRTPO) votaron en contra del proyecto, que ha quedado bloqueado y por el momento el Departamento de Transportes estatal ya ha anunciado su cancelación. No obstante, aún podría haber margen para rectificar.
En el horizonte de oportunidades figuran la I-285 Oeste de Georgia, la I-495 Sur, en Virginia, o la I-65, en Tennessee. Las autoridades de otros estados como California, Maryland, Illinois y Florida también están estudiando el desarrollo de autopistas a través de asociaciones público-privadas.