Esta nueva revolución industrial tiene en Huelva dos de sus principales pilares: la economía circular y el hidrógeno renovable. Ambos se apoyan en grandes inversiones, innovación tecnológica, capacidad energética y una concentración de empresas e infraestructuras construida durante décadas. La provincia aporta también una ventaja difícil de reproducir en otros territorios: la conexión entre industria, puerto, minería, química y energía dentro de un mismo ecosistema productivo.
El primer hito llegará con CirCular, la mayor apuesta estratégica de Atlantic Copper para los próximos años. La compañía ha destinado 550 millones de euros, financiados íntegramente por su accionista Freeport, a construir una instalación capaz de recuperar cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel y zinc a partir de fracciones no férreas procedentes del reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos.
Esta nueva revolución industrial tiene en Huelva dos de sus principales pilares: la economía circular y el hidrógeno renovable. Ambos se apoyan en grandes inversiones, innovación tecnológica, capacidad energética y una concentración de empresas e infraestructuras construida durante décadas. La provincia aporta también una ventaja difícil de reproducir en otros territorios: la conexión entre industria, puerto, minería, química y energía dentro de un mismo ecosistema productivo.
El primer hito llegará con CirCular, la mayor apuesta estratégica de Atlantic Copper para los próximos años. La compañía ha destinado 550 millones de euros, financiados íntegramente por su accionista Freeport, a construir una instalación capaz de recuperar cobre, oro, plata, platino, paladio, estaño, níquel y zinc a partir de fracciones no férreas procedentes del reciclaje de aparatos eléctricos y electrónicos.
Su impacto alcanzará también al empleo y a la actividad económica provincial. La construcción ha registrado picos de 900 trabajadores y la planta generará alrededor de 350 puestos directos, indirectos e inducidos. La dimensión ambiental constituye otro de sus elementos diferenciales: los sistemas de protección concentran aproximadamente el 40% de la inversión. Atlantic Copper estima, además, que CirCular puede elevar entre un 20% y un 30% su facturación durante el próximo ejercicio.
El hidrógeno, de los planes a las obras
Tres días después, la atención se desplazará hasta Palos de la Frontera. Moeve colocará la primera piedra de Onuba, la planta que materializará la primera fase del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde después de años de planificación, tramitación, definición técnica y búsqueda de capacidad eléctrica y financiación. El acto certifica la llegada a obra de un proyecto que movilizará más de 1.000 millones de euros entre la infraestructura industrial y la generación renovable asociada.
Onuba contará inicialmente con 300 megavatios de electrólisis y capacidad para producir unas 45.000 toneladas anuales de hidrógeno verde. El diseño contempla una posible ampliación de otros 105 megavatios, condicionada a la disponibilidad de capacidad eléctrica y a una nueva decisión empresarial. La planta ha recibido 263 millones de euros procedentes del Plan de Recuperación y Moeve prevé que comience a producir en 2029.
Su dimensión laboral refleja la magnitud de la inversión. La compañía calcula que la construcción generará alrededor de 3.900 empleos directos y más de 4.500 indirectos. En conjunto, más de 8.400 puestos vinculados a una obra que exigirá perfiles industriales, técnicos y especializados y que abrirá oportunidades para las empresas auxiliares asentadas en la provincia.
El hidrógeno producido se destinará a reducir las emisiones del propio parque energético y a fabricar combustibles renovables para sectores con dificultades para electrificarse, como la aviación, el transporte marítimo y el transporte pesado. Moeve estima que Onuba permitirá evitar la emisión de unas 250.000 toneladas de dióxido de carbono al año.
Onuba constituye la primera pieza material de una iniciativa de mayor alcance. El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde proyecta alcanzar dos gigavatios de electrólisis entre Palos de la Frontera y San Roque, con una inversión global estimada en unos 3.000 millones de euros. Su desarrollo completo permitiría producir hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y generar alrededor de 10.000 empleos durante su ejecución.
Un complejo industrial en plena transformación
Onuba no avanzará de forma aislada. Moeve construye en La Rábida otros dos grandes proyectos: la planta de biocombustibles de segunda generación, que desarrolla junto a Bio-Oils, y la nueva fábrica de alcohol isopropílico (IPA). La primera moviliza 1.200 millones de euros, ha superado los 500 trabajadores en obra y prevé registrar picos de hasta 2.000. Su entrada en operación está programada para 2027 y permitirá fabricar biocombustibles avanzados y combustible sostenible para la aviación.
El hidrógeno de Onuba y esta planta están concebidos para operar de manera integrada. La disponibilidad de la nueva molécula permitirá incorporar posteriormente combustibles sintéticos o e-fuels, ampliando la cartera de productos del parque energético. Entre ambos desarrollos suman más de 2.200 millones de euros de inversión.
La nueva fábrica de IPA, con 80 millones de inversión, añade otra vertiente a esa transformación. Será la primera de España concebida para utilizar hidrógeno verde en la producción de alcohol isopropílico, empleado en productos sanitarios, de limpieza y en numerosas aplicaciones industriales. Su integración con la planta química y el parque energético permitirá sustituir progresivamente materias primas fósiles y elevar el valor añadido de la acetona producida en Huelva.
A estas inversiones se une el proyecto Muelle Sur de Moeve y Exolum, financiado con 105 millones de euros y concebido como infraestructura logística para la entrada de materias primas sostenibles y la salida de combustibles renovables. El nuevo muelle, con 511 metros de línea de atraque, conectará la transformación de las plantas con la capacidad exportadora del Puerto de Huelva.
Pero no son los únicos proyectos que ven la luz o inician su etapa decisiva. También avanzan, con el horizonte de finalización en el último trimestre de 2026, las obras de ampliación de la planta de Air Liquide en el polo industrial onubense, y se espera que empiecen a tomar forma los proyectos que contemplan compañías como Iberdrola, con dos plantas de hidrógeno, o Fertinagro, con un proyecto de biomasa, y que cuentan ya con ayudas estatales, a través de fondos europeos, y autonómicas para dar el pistoletazo de salida a su construcción.
La nueva revolución industrial europea comienza a adquirir así una expresión concreta en la provincia. Huelva afronta esta semana, por tanto, algo más que dos actos empresariales. La inauguración de CirCular y la primera piedra de Onuba muestran que la transformación industrial ya se traduce en fábricas, inversiones, contratos y empleo. La provincia aspira ahora a ocupar una posición central en la revolución que Europa necesita para asegurar materias primas, energía y capacidad productiva.