El Gobierno desprecia a las empresas andaluzas de la construcción y sólo le adjudica el 25% de sus obras
- Ceacop critica que los problemas en las carreteras y en el tren son «consecuencia directa» de un pésimo mantenimiento y señala que esa conservación es clave para la seguridad
Los empresarios andaluces de la construcción (Ceacop) han presentado su exhaustivo informe sobre las inversiones en obra pública en la comunidad autónoma en el pasado 2025. Con sus luces y sus sombras, han reconocido el crecimiento de esa inversión en un 23%, alcanzando los 4.514 millones de euros. No obstante, han sido muy duros especialmente con el Gobierno central, por su «desprecio» absoluto a las entidades privadas andaluzas, a las que se ha apartado de gran parte de los proyectos de construcción, mantenimiento y conservación.
Ese aumento inversor se ve oscurecido por el menguante peso de las empresas andaluzas, que apenas han logrado el 48% del total. Ha descendido tres puntos con respecto al año pasado y es la principal debilidad de estas adjudicaciones. Son dos puntos porcentuales menos que en el ejercicio previo y la cifra más baja desde 2014. El Estado vuelve a situarse como el principal inversor en obra pública en Andalucía, con 1.523,7 millones de euros adjudicados en 2025, lo que representa un incremento del 12,3% respecto al año anterior, con el Ministerio de Transportes como gran protagonista.
La participación varía de forma notable según la administración contratante. Así, mientras que en el ámbito local, las firmas andaluzas tienen un papel predominante (72% de ayuntamientos y 82% de diputaciones), su peso disminuye en otras administraciones, situándose en el 43,4% en la Junta de Andalucía y reduciéndose hasta el 25% en el caso del Gobierno central.
Decepción con el Estado
De ahí la «decepción» con el Ejecutivo central. Y es que, de sus 1.523 millones de euros, solo 382,7 millones correspondieron a estas compañías, lo que supone apenas una cuarta parte del total. La patronal considera que esta situación refleja las dificultades de las firmas de la comunidad para acceder a las obras estatales, que continúan concentrándose principalmente en grandes grupos nacionales.
«El dato más negativo y ya es habitual confirma el desprecio absoluto del Gobierno central con empresas andaluza en materia de adjudicaciones», apunta el presidente de Ceacop, Carlos López Navarrete. «Es muy negativo. No arroja ninguna esperanza y pasamos de un 60% de inversiones en carreteras en 2024 al 30%. Adif no cuenta con las empresas andaluzas. Ponemos el foco en otras comunidades, que está en el 50-60%, y vemos que cuanto más decisiones se toman en Madrid, hay un club selecto que sólo ellos pueden elegirlas». Lamenta que «no se nos tiene en consideración pese a que demostramos que somos capaces de hacer cualquier tipo de infraestructura».
Entienden que deben moverse «entre el 70-80% de las actuaciones, como ocurre con los ayuntamientos», Pero »por parte del Estado es un decepcionante 25%. Se está convirtiendo en norma que tengamos unos niveles de producción bajos. El Estado no cuenta con el tejido productivo de la comunidad, al contrario que en otras regiones».
Finalmente, CEACOP también advierte del creciente uso de medios propios de las administraciones, como Tragsa, Tragsatec o lneco. En 2025, los encargos directos a estas empresas públicas alcanzaron 454 millones de euros en Andalucía, de los cuales casi 300 millones corresponden a la Junta, es decir, dos tercios del total. Según el secretario general de la patronal, Arturo Coloma, esta práctica supone retirar una parte relevante de la contratación pública del mercado, lo que reduce la competencia y limita las oportunidades de las empresas privadas del sector. «Hay un peso excesivo de los encargos propios. A nivel nacional las cifras son escandalosas, y en Andalucía son 500 millones».
La cifra económica supera la media anual de 4.300 millones que se registró entre 2006 y 2009, uno de los periodos de mayor actividad de la obra pública en la comunidad autónoma. No obstante, si se tiene en cuenta el efecto de la inflación, la partida actual todavía se encuentra en torno a un 40% por debajo de los niveles reales de aquellos años. «Después del covid hay un crecimiento notable y sostenible que esperemos se mantenga. Considerando la inflación, estos 4.500 millones de 2010 no son los de ahora (hoy serían 7 mil millones)«.
«El peso de la construcción en 2005-2010 era un 5,5% del PIB, y ahora estamos en el 2. Estamos satisfechos porque venimos de donde venimos. Pero seguimos lejos de las cantidades y estándares necesarios para el sector, tanto en nueva infraestructura como por necesidades de mantenimiento». En conjunto, la inversión media en el último lustro se sitúa en unos 3.800 millones de euros anuales, también lejos de los volúmenes previos a la crisis financiera.
La relación entre mantenimiento y seguridad
En Ceacop aseguran que los destrozos en las carreteras autonómicas y las continuas incidencias en la conexión ferroviaria no se debe a las borrascas o efectos climatológicos adversos, sino que hay una relación directa con la falta de mantenimiento. «Si tuvieran un correcto mantenimiento, no tendría las incidencias que está teniendo. Se está invirtiendo menos de lo que se debe en las carreteras y en las vías invertimos el 50% menos por kilómetro que Francia y Alemania», declara su presidente.
«Las medidas de seguridad mejorarían con una necesaria inversión. Es la principal sombra de este último año, pues en cuanto ha habido un poco de estrés, se han destrozado las infraestructuras». No quiere «correlacionar» esta falta de mantenimiento con el accidente de Adamuz, «pero indiscutiblemente, hoy coger un AVE, con las oscilaciones que hay cuando vas montado y no son las mismas que cuando estaba recién construida la vía, y las incidencias, retrasos, anulaciones de trayectos, catenarias afectadas… son continuas. Y hay afección directa». «Se da una realidad», confirma Coloma. «El gasto en inversión pública está en torno al 2%, y los países desarrollados superan el 3%. El nivel de prestaciones de un país moderno no se puede sostener sin dedicarle dinero a conservación y mantenimiento. Hace falta el doble».
El nuevo hospital de Málaga da un enorme impulso a la provincia
El análisis territorial de las adjudicaciones muestra importantes diferencias entre provincias. La puesta en marcha del hospital de Málaga desnivela este último año la balanza, muy favorable para la tierra malagueña. Encabeza claramente el ranking de inversión en obra pública en 2025 con 1.347 millones de euros (casi el 30% del total). Es un volumen que está muy por encima del resto, casi el doble que Sevilla (782,9).
Este 2025 la ‘sacrificada’ ha sido Sevilla, con 783 millones de euros tras sufrir un recorte del 41. En 2024 fueron 1.333,7 millones. La explicación es que fue entonces una cuantía extraordinaria impulsada por la inversión en las líneas de metro y ahora pues se reduce considerablemente en la comparativa porcentual. Los empresarios lo asumen con total normalidad y destacan que esta inversión sigue mostrando su resultado en este año.
De todos los organismos, únicamente los consistorios de la provincia mejoran sus números, al pasar de 380,9 a 405,2 millones, es decir, un 6% más. En el otro extremo aparece la Junta, que reduce su partida un 87% hasta los 76,2 millones frente a los 601,4 millones del ejercicio precedente. El Gobierno central, por su lado, rebaja su desembolso un 5% dejándolo en 271,7 millones. Las universidades también registran números rojos con apenas 7,4 millones (un 75% menos), al igual que la Diputación, que deja a la mitad el gasto en obra pública al solo sumar 10,9 millones.
El impulso lo da la construcción del centro sanitario por parte de la Junta, y por ello el crecimiento es de casi 1000% desde la administración regional. Un hecho puntual. No obstante, los empresarios andaluces subrayan la elevada actividad inversora del Gobierno central y de los ayuntamientos en esta provincia. Este 2025 la ‘sacrificada’ ha sido Sevilla, con 783 millones de euros tras sufrir un recorte del 41. En 2024 fueron 1.333,7 millones.
La explicación es que fue entonces una cuantía extraordinaria impulsada por la inversión en las líneas de metro y ahora pues se reduce considerablemente en la comparativa porcentual. Los empresarios lo asumen con total normalidad y destacan que esta inversión sigue mostrando su resultado en este año.
En Sevilla, de todos los organismos, únicamente los consistorios de la provincia mejoran sus números, al pasar de 380,9 a 405,2 millones, es decir, un 6% más. En el otro extremo aparece la Junta, que reduce su partida un 87% hasta los 76,2 millones frente a los 601,4 millones del ejercicio precedente. El Gobierno central, por su lado, rebaja su desembolso un 5% dejándolo en 271,7 millones. Las universidades también registran números rojos con apenas 7,4 millones (un 75% menos), al igual que la Diputación, que deja a la mitad el gasto en obra pública al solo sumar 10,9 millones.
Tras Málaga y Sevilla, el podio lo completa Granada con 545 millones, seguida por Almería y Huelva con 403,5 y 395,5 millones, respectivamente. En los tres últimos puestos aparecen Cádiz (372,7 millones); Córdoba (336,8 millones); y Jaén, que ocupa el final de la tabla con 201 millones.
Si se analiza la inversión por habitante, la media en Andalucía alcanza los 520 euros, lo que supone un incremento del 26% con respecto a 2024. Málaga y Huelva ofrecen los guarismos más elevados, con 752 y 734 euros, seguidas por Granada (576 euros) y Almería (524 euros). Ya por debajo de la media se encuentran las cuatro restantes: Córdoba (436 euros); Sevilla (396 euros); Jaén (325 euros); y Cádiz, con 295 euros.
De esta manera, la provincia sevillana presenta una inversión per capita un 24% inferior a la media regional y muy lejos de 2024, cuando contabilizó 674 euros.
«Adif no cuenta con las empresas andaluzas», lamentan. «Cuanto más decisiones se toman en Madrid, hay un club selecto que sólo ellos pueden elegirlas, aunque luego tienen que tirar de recursos de empresas andaluzas. No somos subcontratas de las empresas nacionales, sino que somos principales, y no merecemos jugar una segunda liga».