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El 74% de las empresas andaluzas prevén reforzar sus plantillas y aumentar su negocio

  • Una encuesta de Deloitte a directores financieros revela prudencia en las inversiones por las tensiones geopolíticas, el aumento de costes y la desaceleración de la economía

 

Más de dos tercios de las empresas andaluzas anticipan incrementos en sus plantillas, reforzando las expectativas de crecimiento y actividad económica, según la encuesta realizada por Deloitte a directores financieros (CFO) de compañías radicadas en esta comunidad autónoma, que confirman que el tejido empresarial regional encara los próximos meses con una combinación de prudencia y confianza. El pulso de los directores financieros de las principales compañías de la región refleja un escenario de estabilidad con perspectivas de crecimiento progresivo, en el que la gestión del riesgo convive con una clara apuesta por el desarrollo.

La muestra analizada incluye un total de 35 compañías de sectores que abarcan desde los bienes de consumo a construcción, energía, industrial, retail, sector público y tecnología. Dentro de esas empresas hay empresas familiares, propiedad de fondos de capital privado, del Estado, respalda por capital riesgo e incluso cotizadas. Los resultados reflejan una mejora gradual de la percepción empresarial: cerca de cuatro de cada diez compañías se muestran más optimistas que hace tres meses, mientras que algo más de un tercio mantiene sus expectativas sin cambios.

Las empresas familiares, que constituyen el grupo más numeroso, muestran una mayor inclinación al optimismo relativo, mientras que las respaldas por capital riesgo están más divididas. Por sectores, los bienes de consumo y la industria destacan por su mayor número de respuestas optimistas, mientras que otros sectores presentan una mayor dispersión por percepciones.

Las previsiones apuntan a un crecimiento moderado pero sostenido. Las compañías anticipan incrementos tanto en ingresos como en márgenes operativos, aunque estos últimos continúan sometidos a presión. En paralelo, el empleo emerge como uno de los principales vectores positivos. En este sentido, el 74% de las empresas prevé ampliar sus plantillas de forma gradual, consolidando una estrategia de crecimiento que sitúa en el centro el talento y las capacidades internas.

Prudencia en las inversiones

El impulso inversor se mantiene, aunque bajo criterios de cautela. Las compañías mantienen sus planes de crecimiento y expansión, lo que pone de manifiesto una visión positiva sobre sus perspectivas de negocio. Factores como las tensiones geopolíticas, la volatilidad de los precios energéticos y de materias primas, la desaceleración de la economía europea o el aumento de los costes laborales continúan condicionando la toma de decisiones. Los CFO muestran una fuerte preocupación por las interrupciones en transporte y logística, los cambios en la política comercial, la escalada de conflictos en Oriente Medio y los impactos en el suministro energético.

Las expectativas de inflación se sitúan mayoritariamente en un rango del 2,5 al 4%, tanto en España como en la zona Euro. Esta previsión es coherente con un escenario de moderación inflacionista, aunque por encima de los objetivos del Banco Central Europeo. En lo que respecta al nivel de incertidumbre, la mayoría de los CFO los califica como alto o muy alto, lo que confirma la persistencia de un entorno complejo y cambiante. De hecho, la mayoría de los encuestados considera que no es buen momento para asumir mayores riesgos en el balance, lo que evidencia una estrategia financiera conservadora.

Desde el punto de vista estratégico, las prioridades de las compañías muestran una orientación clara hacia el crecimiento sostenible. Entre las principales palancas destacan el refuerzo de la base de clientes, el impulso del crecimiento orgánico y la mejora de la productividad. Asimismo, la digitalización y la optimización de costes se consolidan como elementos clave para mejorar la competitividad. A ello se suma el foco en la captación y desarrollo de talento, así como en la mejora del flujo de caja, aspectos que adquieren un protagonismo creciente en la función financiera.

“Las empresas andaluzas están demostrando su capacidad para adaptarse a un entorno económico exigente sin renunciar a sus objetivos de crecimiento. La función financiera está asumiendo un papel cada vez más estratégico en la toma de decisiones, contribuyendo a reforzar la resiliencia y la competitividad de las organizaciones. De cara al futuro, la apuesta por el talento, la eficiencia y la digitalización será clave para impulsar un crecimiento sostenible y generar nuevas oportunidades de negocio”, señala José Pérez Paniagua, socio de Audit & Assurance de Deloitte