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Córdoba: La Junta en Córdoba niega “inacción” y avanza en la segunda fase del arreglo de la A-3125 en Baena, carretera de acceso a Torreparedones y a numerosas fincas de olivar

  • La actuación incluirá micropilotes para estabilizar los tramos con mayor riesgo de deslizamientos tras los daños causados por las borrascas, para lo que ya se cuenta con los análisis técnicos del terreno

 

La Junta de Andalucía trabaja ya en la segunda etapa del acondicionamiento de la carretera autonómica A-3125, que conecta Baena con Cañete de las Torres, después de los importantes daños provocados por el tren de borrascas registrado a comienzos de año. Fuentes de la administración autonómica en Córdoba han asegurado a este periódico que “en ningún momento ha habido inacción” en la respuesta a los desperfectos sufridos por la carretera, una vía especialmente relevante para las explotaciones agrícolas de la zona, donde predomina el olivar, y para el acceso al yacimiento arqueológico de Torreparedones.

 

La Junta responde de esta manera a las críticas formuladas por el grupo municipal socialista de Baena, encabezado por la alcaldesa, María Jesús Serrano, y por el parlamentario andaluz del PSOE Esteban Morales, que denunciaron el lunes el mal estado de la A-3125 y acusaron a la administración autonómica de no haber ejecutado actuaciones estructurales durante los últimos meses.

Primera fase de limpieza y estudios técnicos

Según la Junta de Andalucía, desde el inicio de los temporales se actuó en las distintas carreteras autonómicas afectadas y, en este caso concreto, se mantuvieron reuniones periódicas tanto con las autoridades municipales de Baena, incluida su alcaldesa, como con los agricultores perjudicados. La administración autonómica sostiene que en estos encuentros se ha ido informando sobre la evolución de los trabajos y sobre las distintas fases necesarias para afrontar una obra considerada de especial complejidad.

La primera fase de la intervención ya ha sido ejecutada y ha consistido en la limpieza de varios tramos de la carretera afectados por desprendimientos, acumulación de materiales y movimientos del terreno.
Una vez finalizados los análisis técnicos previos, la Junta prepara ahora una segunda fase que contempla el micropilotaje de la carretera. Esta técnica consiste en instalar elementos de cimentación profunda para reforzar y estabilizar los puntos donde existe un mayor riesgo de nuevos deslizamientos. Se trata de una intervención estructural destinada a asegurar el terreno y evitar que los movimientos de las laderas vuelvan a afectar a la calzada.