A partir de ahí, una vez supervisado y aprobado, el siguiente paso será sacar de nuevo las obras a licitación. La planificación que maneja Acuaes sitúa este trámite en los primeros meses de 2027, siempre que antes se complete la actualización del convenio de financiación que deben suscribir la Junta de Andalucía y la empresa pública comarcal Arcgisa (de la Mancomunidad) con la sociedad estatal.
La adenda al convenio resulta necesaria para actualizar tanto el importe de la inversión como los plazos de ejecución. Acuaes aclara que la Junta dispone desde hace meses de la propuesta de adenda y que está a la espera del acuerdo previo necesario para poder iniciar su tramitación.
Con este calendario, y una vez licitadas y adjudicadas las obras, el nuevo contrato tendrá un plazo de ejecución de 18 meses. Si se cumplen las previsiones y los trámites administrativos avanzan durante los próximos meses, la actuación podría quedar concluida en la segunda mitad de 2028.
La inversión necesaria todavía no está cuantificada. El importe actualizado se determinará en el proyecto de terminación, que incorporará la revisión de los precios del proyecto original y permitirá conocer con mayor precisión cuánto será necesario destinar para completar la infraestructura cuyas obras se quedaron a medias.
Un contrato roto por los retrasos
Hace ahora un año, en septiembre de 2025, Acuaes y la Junta de Andalucía acordaron romper el contrato con la Unión Temporal de Empresas (UTE) encargada de los trabajos, después de constatar que quedaba por ejecutar más del 65% de la actuación cuando ya se había superado el plazo previsto para su finalización. En aquel momento, se habían certificado solo 16,6 millones de euros (IVA excluido) de un presupuesto de 44,4 millones (56 millones con impuestos).
Las obras comenzaron en septiembre de 2023 con fecha de finalización prevista para mayo de 2025. Entonces, debía comenzar un proceso de puesta en marcha y periodo de pruebas de doce meses más. Sin embargo, el pasado septiembre solo estaba ejecutado un 40% de la actuación relativa a la agrupación de vertidos y un 90% de la planta de depuración.
Acuaes había requerido en numerosas ocasiones a la UTE adjudicataria el cumplimiento de los plazos establecidos en su contrato, ante la necesidad de recuperar el retraso acumulado de forma injustificada. Sin embargo, según la empresa estatal, la UTE no puso los medios necesarios para conseguir este objetivo, condicionándolos a la aprobación de una modificación técnica del proyecto que los miembros de esta Comisión de Seguimiento consideraron innecesaria, evidenciando además una expectativa de finalización inasumible para los usuarios y con escasas garantías de cumplimiento.
La depuradora para San Roque y Los Barrios constituye una de las principales actuaciones pendientes en materia de saneamiento en el Campo de Gibraltar. El proyecto abarca una instalación con capacidad para prestar servicio a una población de 120.000 habitantes, además de la agrupación de vertidos necesaria para conducir las aguas residuales hasta la nueva planta.
Las obras consisten en la construcción de la depuradora y la agrupación de vertidos con la construcción de tres tanques de tormentas, cuatro estaciones de bombeo y la adecuación de una existente y 14 kilómetros de conducciones, que permitirán impulsar las aguas residuales hasta la nueva planta.
Las aguas que actualmente se tratan en las depuradoras de Los Barrios, Puente Romano y Guadacorte serán recogidas y bombeadas en serie hasta la futura depuradora. Para ello, el proyecto incluye la ejecución de un colector de impulsión de diámetros entre 500 y 600 milímetros que pasará por todas estas poblaciones. Los vertidos de San Roque y playa de Carteya se impulsarán desde dos estaciones de bombeo, de nueva construcción, que sustituirán a las actuales depuradoras.
Agua para el hidrógeno verde
El proyecto incorpora además un tratamiento biológico con eliminación de nutrientes y un tratamiento terciario que permitirá regenerar el agua para su reutilización. Este recurso podrá destinarse a usos municipales, como el riego y el baldeo, y también al suministro a la industria del entorno.
Esta última posibilidad adquiere especial relevancia por la transformación industrial que afronta el Campo de Gibraltar. La futura planta permitirá generar agua regenerada para usos industriales, un recurso que resulta especialmente importante para los proyectos vinculados al hidrógeno verde de Moeve. La previsión de la compañía es utilizar hasta cinco hectómetros cúbicos de agua reciclada al año.
La reutilización permitirá, además, reducir la presión sobre los recursos de los embalses de Charco Redondo y Guadarranque, al sustituir parte del agua procedente de estas reservas por agua regenerada.