Cádiz. Algeciras: El túnel del Estrecho acelera su cuenta atrás con nuevas inversiones y un ambicioso plan técnico que mira a 2035
- España impulsa los estudios del enlace ferroviario con Marruecos con más financiación, una campaña científica clave este verano y la revisión más completa del proyecto en casi dos décadas
El viejo sueño de unir Europa y África bajo el mar vuelve a cobrar impulso. El proyecto del túnel ferroviario bajo el estrecho de Gibraltar entra en una nueva fase decisiva tras años de avances discretos, con más financiación, nuevos estudios científicos y una revisión integral que no se realizaba desde hace casi dos décadas.
El anteproyecto más completo desde 2007
El encargo más relevante lo lidera la empresa pública Ineco, que trabaja en la actualización del anteproyecto del túnel, prevista para agosto de 2026. Este documento, clave para el futuro de la infraestructura, revisará en profundidad aspectos como el trazado, la geología, la viabilidad técnica y el modelo económico. Se trata de la primera actualización completa desde 2007, lo que refleja la magnitud del paso que se pretende dar.
En paralelo, el Gobierno español ha reforzado su compromiso económico con el proyecto. A mediados de marzo de 2026 aprobó una nueva inyección de 1,73 millones de euros a favor de Secegsa, el organismo encargado de coordinar los estudios. Con esta aportación, la financiación acumulada desde 2022 supera ya los 9,6 millones de euros, una cifra muy superior a la inversión anual que se destinaba antes de la reactivación de las relaciones entre España y Marruecos.
Una expedición científica en el fondo del mar
Uno de los hitos más inmediatos será la campaña de investigación marina prevista antes del verano. Durante aproximadamente dos semanas, un equipo multidisciplinar liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) analizará el fondo marino del Estrecho con tecnología de alta precisión. El objetivo es estudiar en detalle el umbral de Camarinal, una zona submarina crítica por su complejidad geológica y considerada el mayor reto técnico del proyecto.
Antes de que termine junio de 2026, un buque de investigación español surcará las aguas del Estrecho durante unos quince días. La misión, encargada al CSIC con un presupuesto de 553.000 euros, reunirá a tres de sus institutos —el de Ciencias del Mar, el Geológico y Minero, y el Español de Oceanografía—, junto al Instituto Hidrográfico de la Marina y al Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS)
Los trabajos incluirán cartografía del fondo marino, análisis del subsuelo y recogida de muestras que permitirán construir un modelo tridimensional del terreno. Todo ello será determinante para despejar las incertidumbres sobre la viabilidad de excavar a profundidades que pueden alcanzar los 475 metros, en un entorno marcado por formaciones inestables.
A estas dificultades se suman condicionantes logísticos y medioambientales. Más de 100.000 barcos cruzan cada año el Estrecho, una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, y la zona alberga una rica biodiversidad protegida, con más de 1.900 especies identificadas y planes específicos de conservación.
Estudios sísmicos y diplomacia reforzada
La cooperación entre España y Marruecos también se intensifica. El ministro español de Transportes, Óscar Puente, y su homólogo marroquí firmaron recientemente un acuerdo para investigar durante tres años la sismicidad y la dinámica tectónica de la zona, un aspecto clave dado que el Estrecho se sitúa en el límite entre placas continentales.
Mientras tanto, el diseño del túnel comienza a tomar forma. El esquema contempla una infraestructura ferroviaria de unos 65 kilómetros, con dos túneles paralelos y una galería central de servicio. El trayecto bajo el mar podría completarse en apenas media hora, conectando el sur de España con el norte de Marruecos y abriendo la puerta a un corredor estratégico de transporte, energía y telecomunicaciones.
Más allá de la ingeniería, el reto es también económico. El estudio en curso analiza modelos de rentabilidad inspirados en proyectos como el Eurotúnel, evaluando el potencial de pasajeros, mercancías y servicios asociados, como interconexiones eléctricas o redes de fibra óptica.
Si se cumplen los plazos previstos, la siguiente gran etapa será la licitación de una galería exploratoria antes de 2027, una infraestructura de prueba que podría costar cerca de mil millones de dólares. Según un estudio técnico reciente, la construcción del túnel definitivo no arrancaría antes de 2030, con una posible puesta en servicio entre 2035 y 2040, descartándose para el Mundial 2030.