Almería: ¿El AVE llegará a Almería cuando se promete? Las obras ya fijan otra fecha
- Las licitaciones de la vía y la línea eléctrica sitúan el calendario real más allá de 2027
El AVE a Almería ya tiene fecha sobre el papel, pero las propias obras explican por qué no se cumplirá. La llegada prometida para 2027 choca con el calendario real de los contratos, donde la vía y la electricidad —dos piezas imprescindibles— podrían no estar listas a tiempo y empujan la apertura al menos hasta 2028.
El principal desfase está en el tramo entre Lorca y Vera, clave para conectar Murcia con la provincia. La licitación del montaje de vía fija un calendario largo: ofertas hasta diciembre de 2026, adjudicación en 2027 y diez meses de ejecución. Ese encaje sitúa la vía terminada en la segunda mitad de 2028.
A esa fecha se suma otro elemento menos visible pero decisivo: la electricidad. La línea de alta tensión entre Tabernas y Níjar, necesaria para alimentar la infraestructura ferroviaria, requiere al menos 18 meses de obra y todavía arrastra trámites administrativos. Su finalización se sitúa, como mínimo, en la segunda mitad de 2027.
Un sistema que no avanza a la misma velocidad
El AVE no depende de una sola obra, sino de varias capas que deben terminar al mismo tiempo. La plataforma está muy avanzada en gran parte del trazado, con viaductos y túneles prácticamente ejecutados en zonas como Sorbas o Níjar, pero eso no permite todavía la circulación de trenes.
La vía, la catenaria y los sistemas de seguridad forman la siguiente fase, y es ahí donde aparecen los plazos largos. Sin la vía continua entre Murcia y Almería y sin suministro eléctrico, el tren no puede operar, aunque el trazado esté construido.
Lorca, el punto que condiciona todo
El otro gran factor está en la integración ferroviaria de Lorca, donde se ejecuta un túnel urbano de más de tres kilómetros. La complejidad de esta obra ha retrasado incluso el retorno de los trenes de cercanías hasta finales de 2027, lo que marca el ritmo de todo el corredor.
Ese cuello de botella impide cerrar antes la conexión completa, ya que la línea necesita continuidad física y operativa en ese punto para poder entrar en servicio.
Las pruebas finales que alargarán su entrada en funcionamiento
Aunque las obras principales terminen, el AVE no entrará en funcionamiento de forma inmediata. Tras completar la vía y la electrificación, será necesario validar los sistemas de seguridad, especialmente el ERTMS, y realizar pruebas con trenes laboratorio durante varios meses.
Este proceso, habitual en líneas de alta velocidad, puede extenderse entre medio año y un año adicional, lo que desplaza la entrada en servicio hacia 2028 o incluso 2029.
Un calendario que se aleja del discurso político
Mientras el Gobierno ha mantenido 2027 como horizonte, los plazos administrativos y técnicos cuentan otra historia. Las licitaciones en curso, los tiempos de ejecución y la complejidad de algunas infraestructuras clave dibujan un escenario más largo.