El nuevo documento rebaja un 29,24% la edificabilidad global, limitando el parque residencial a un máximo de 944 viviendas (frente a las 1.130 contempladas en el plan vigente). Así, la regidora ha descartado por completo reproducir centros comerciales convencionales o grandes superficies exclusivas de aparcamiento, porque el objetivo prioritario es generar una «nueva puerta de entrada a la ciudad» que albergue un «ecosistema vivo de innovación, cultura, talento joven y zonas verdes que convivan armónicamente con la actividad privada».
Este cambio urbanístico radical respecto al planeamiento concebido en el año 2012 se oficializó en una jornada de análisis junto al Colegio Oficial de Arquitectos de Almería y con la ponencia magistral del reconocido urbanista José María Ezquiaga. Las líneas del avance están «muy bien enfocadas», valoró el Premio Nacional de Urbanismo, aplaudiendo especialmente la apuesta por la complejidad urbana frente a un modelo antiguo basado casi de forma exclusiva en la vivienda. No obstante, puntualizó la necesidad de ampliar al 20% el suelo destinado a residencia social para ajustarse a la normativa y expuso ejemplos de otros usos en ciudades europeas que han pasado por transformaciones de calado. «Lo simple es menos resiliente que lo complejo», sentenció el doctor arquitecto, quien recomendó no precipitar la implantación de los primeros usos y dotar al proyecto de «la máxima flexibilidad para que la zona pueda adaptarse orgánicamente a las necesidades que surjan a medio y largo plazo».
Por su parte, el decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Almería, Luis Cano, coincidió en la urgencia de revisar el planeamiento de 2012 puesto que las condiciones del ámbito ferroviario «han cambiado de forma sustancial». Cano centró el foco de la modificación en el estratégico corredor que se dibuja entre la Avenida del Mediterráneo y la rotonda del Cable Inglés, abogando por la convocatoria de concursos de ideas para definir la volumetría final de la pastilla de terreno. Asimismo, el decano lanzó una propuesta innovadora para el debate técnico, pidiendo no descartar la conveniencia de «concentrar la edificabilidad en un único rascacielos de diseño singular», liberando así la máxima superficie horizontal posible para el disfrute ciudadano.
La sostenibilidad y el paisaje fueron los otros grandes pilares de un debate científico que contó con la aportación del consultor ambiental Juan Pablo Rueda de la Puerta. En su caso, tildó de «gran oportunidad climática el surgimiento de esta zona liberada», apostando por la «viabilidad técnica de crear un corredor verde continuo que enlace con los parques de La Rambla y el Parque Nicolás Salmerón, logrando dibujar una gran ‘Y’ verde en el mapa de Almería que mitigue eficazmente las islas de calor y aumente de forma drástica la calidad ambiental en el centro histórico».
Asimismo, y desde la perspectiva social y educativa, la presidenta del Consejo Social de la Universidad de Almería (UAL), Mariola Hidalgo, llamó a los integrantes de la mesa a preguntarse qué necesita verdaderamente la población ante el esperado incremento de viajeros que traerá consigo la Alta Velocidad a la Estación Intermodal. Para Hidalgo, este espacio «no debe ser solo de paso, sino un escaparate ideal del talento local». «¿Por qué no hacer un pequeño invernadero que muestre nuestra agricultura de vanguardia, proyectos de jóvenes emprendedores o creaciones artísticas en pequeños ‘toblerones’?», sugirió la representante universitaria, cerrando un debate que marca el punto de partida de la Almería del futuro.
De esta forma, con el plan sometido ya a exposición pública y abierto el plazo de alegaciones, desde el Ayuntamiento apuestan por estudiar todas las propuestas porque «la mejor ciudad es la que se construye escuchando, debatiendo y aunando voluntades».