- El centro licitará la construcción de doce celdas para residuos de baja y media actividad por un importe de 138 millones de euros
El Centro de Almacenamiento de Residuos Radiactivos de El Cabril iniciará en 2027 las obras de ampliación de su capacidad, necesarias para afrontar el periodo de desmantelamiento de las centrales nucleares del país. Enresa, empresa gestora de estos residuos, prevé comenzar a lo largo del próximo año las obras de plataforma sureste y de la celda 31 de la plataforma actual. “El 2027 será un año intenso”, resume la directora de la instalación, Eva Noguero.
El centro de Hornachuelos se dedica al almacenamiento de residuos de muy baja, baja y media actividad. Para estos dos últimos, hay construidas 28 celdas de las cuales 22 están ya selladas y a lo largo de este año se producirá el cierre de la número 23. Para cubrir la futura demanda de espacio de almacenamiento de este tipo de residuos, generados en la operación de las centrales, industrias, hospitales o centros de investigación, se ha planificado la construcción de una plataforma sureste, una nueva zona de depósito con otras 27 celdas similares a las actuales. Una vez finalizada la tramitación administrativa, de varios años, se prevé licitar la construcción de las 12 primeras celdas a primeros de 2027 por un presupuesto de 138 millones de euros, con el objetivo de que entren en funcionamiento en 2031. Para las 15 restantes harán falta otros dos años de obra.
El Cabril cuenta con otra instalación complementaria para residuos de muy baja actividad (RBBA) que tiene en operación dos celdas (29 y 30) que se encuentran al 39% y 29% de su capacidad y en las que se sigue operando. Los residuos radiactivos de muy baja actividad son materiales sólidos, generalmente chatarras y escombros, que contienen isótopos radiactivos, y la mayor parte tiene su origen en el desmantelamiento de las centrales nucleares, un proceso que debería culminar en 2035 si no se produce una ampliación del plazo de funcionamiento de estas plantas, algo planteado recientemente por la Comisión Europea. El Cabril alberga ya los restos de la antigua central de Zorita y se prepara para recibir los de Garoña, que está en la primera fase del proceso de desmontaje.
Para hacer frente al aumento del volumen de RBBA, se planificó la construcción de otras dos celdas. La primera de ellas, la denominada celda 31, recibió el pasado marzo la autorización del Consejo de Seguridad Nuclear para su ampliación en 2026 tras cinco años de tramitación y la intención de Enresa es licitarla este mismo año para comenzar su construcción el próximo, con un presupuesto de 9 millones de euros.
Con la ejecución de estas instalaciones, la vida útil del almacenamiento se ampliará varias décadas; la vigilancia posterior se prolongará hasta los 300 años, tiempo en el que se considera que las materias almacenadas pueden presentar un riesgo radiológico.
Normalidad en la gestión
La directora del centro ha presentado este jueves el balance operativo correspondiente a 2025, un ejercicio marcado por la “normalidad y la seguridad” en la gestión. Durante el pasado año, la instalación recibió un total de 2.442 metros cúbicos de residuos radiactivos en 280 expediciones. De este volumen, la mayor parte (2.384 metros cúbicos) provino de instalaciones nucleares, frente a los 58 m³ que llegaron desde instalaciones radiactivas y no reglamentarias. En cuanto al número de envíos, 234 correspondieron a instalaciones nucleares y 46 a las restantes.
Por tipología, el 86% de los residuos gestionados (2.102 m³) fueron clasificados como residuos de muy baja actividad, mientras que el 14% restante (340 m³) se encuadró en la categoría de residuos de baja y media actividad.
La responsable del centro también ha subrayado que el sistema de control ambiental ha vuelto a confirmar la ausencia de impacto radiológico en el entorno. En este sentido, durante 2025 se tomaron un total de 1.064 muestras de agua, aire, suelo, fauna y vegetación en el marco del Plan de Vigilancia Radiológica Ambiental, y los análisis, realizados en laboratorios independientes, certificaron que la actividad de la instalación no ha modificado las condiciones radiológicas de la zona.
Empleo local
El Cabril, ha recordado, es una instalación clave para Enresa y para la gestión de los residuos radiactivos en España. En la actualidad, en ella trabajan 121 trabajadores dentro de los 413 que tiene la empresa pública a los que hay que sumar en torno a 75 trabajadores de distintas contratas que también ejercen su actividad para el centro de almacenamiento. La mayoría de ellos son vecinos de la zona o de la provincia.
Además, Eva Noguero ha destacado el compromiso de la empresa pública con el desarrollo socioeconómico de los municipios del entorno de la instalación. En este sentido, la responsable de El Cabril destacó que, durante el pasado ejercicio 2025, Enresa aportó a la zona más 4 millones de euros, de los cuales algo más de 3.670.000 euros correspondieron a asignaciones directas a los municipios y más de 657.000 euros a la cofinanciación de proyectos de desarrollo presentados por los diferentes ayuntamientos. El compromiso con el entorno también fue para dar a conocer la actividad: un total de 3.190 visitantes que conocieron de primera mano los procesos de gestión de residuos radiactivos que se desarrollan.